6 agosto, 2016

Una de las maravillas del mundo actual es la cantidad y frecuencia de la información. Mucha gente me decía que el banquero maneja dinero y yo contestaba que el banquero lo que maneja es información.

En Economía enseñan a analizar la información para determinar las tendencias de los grandes macroprecios (tipo de cambio, tasa de interés, nivel de precios) y mejorar nuestro cálculo económico.

Mi regreso a la vida real
Mi regreso a la vida real

Jugando con los datos del Banco Central, si nos concentramos en el periodo de diciembre de 1999 al 31 de julio del 2016 (16,6 años), veremos que el salario mínimo nominal creció, en promedio, 8,94% anual, mientras que la tasa de inflación estimada para el mismo periodo fue de 7,70% anual, es decir, que el poder de compra de los salarios mínimos tuvo un crecimiento real, por año, aproximado de 1,2%.

La tasa de interés promedio para dicho periodo para los certificados de depósito en colones, a seis meses, en los bancos estatales, fue 9,15%, mientras que en dólares, de 2,58%. Si calculamos la variación del tipo de cambio nominal para el mismo rango de tiempo, se presentó un crecimiento (devaluación) anual promedio de un 3,68%.

Según un artículo anterior, la tasa equivalente en colones de un certificado a seis meses en los bancos del Estado fue de 6,35%, es decir, que el premio por haber ahorrado en colones estos 16,6 años fue de 2,8 puntos porcentuales.

De esa manera, la decisión de en qué moneda ahorrar para este rango de tiempo, hubiese producido 1,5 veces más de riqueza por intereses al haber escogido colones. Si por el contrario, hacemos el análisis de un préstamo en moneda local, la tasa promedio nominal para el mismo periodo fue de 20,93%, mientras que en dólares de 10,34%. Si a este último le agregamos la tasa de devaluación, nos daría una tasa equivalente en colones de un 14,4%, por lo que el premio por haber decidido endeudarse en dólares fue de 6,5 puntos.

A propósito de la reciente revisión del Programa Macroeconómico, los números son contundentes en que la clave del asunto debe ser cómo abaratar los créditos en colones, pues las tasas históricamente han sido muy altas. Lo anterior pasa por promover mayor competencia en el mercado de intermediación en esa moneda dominado por los bancos del Estado en 80%, lograr una mayor eficiencia operativa en dichas entidades –la cual supera el estándar internacional en 1,5 veces– y dejar que el sistema de flotación administrada del tipo de cambio funcione, ajustando el exceso de gasto del Gobierno por devaluación y no perdiendo reservas monetarias como se anunció.

Por el contrario, el Central se ha ido por satanizar los dólares que, junto con una política de estabilidad cambiaria nominal, no parece que cambie el comportamiento racional del público.