Por: Esteban Ramírez 28 julio

En una entrevista del periodista Esteban Mata al exministro de Economía, Welmer Ramos, publicada en La Nación , el pasado 17 de julio, el exfuncionario hizo una reseña de cómo operaba el mercado del cemento en Costa Rica, y relata que, por mucho tiempo, existió en el país un duopolio de facto, gracias al cual los consumidores pagamos precios más altos por este material.

Uber se pasea por la banca
Uber se pasea por la banca

Con los indicios que fundamentan tales afirmaciones, sorprende que ese ministerio no iniciara (al menos que yo sepa) una investigación para determinar si hubo prácticas anticompetitivas en el mercado de un producto esencial para la construcción. Pero perturba más enterarse, de boca de Ramos, que el negocio del cemento estuvo cerrado a los competidores por un reglamento técnico lleno de requisitos absurdos.

Las prácticas anticompetitivas –públicas o privadas– se traducen en precios más altos para los consumidores, desincentivan la búsqueda de eficiencia en las empresas, atascan la innovación y afectan a proveedores.

Por eso, en jurisdicciones como la Unión Europea (UE), infringir la ley antimonopolios acarrea fuertes sanciones para las empresas involucradas, que incluyen multas millonarias. Incluso, se promueven canales para que “soplones” denuncien y entreguen información sobre prácticas anticompetitivas.

La industria automotriz es una de las principales actividades de Alemania y es el mayor empleador de ese país, con cerca de 880.000 puestos de trabajo. Aún así, el sector transita hoy por un callejón espinoso, luego de que una investigación de la revista Der Spiegel , publicada la semana pasada, denunció la supuesta colusión de las cinco principales automotrices alemanas, y la existencia de un cartel: un convenio para evitar la mutua competencia.

En la polémica están Audi, BMW, Daimler, Volkswagen y Porsche. La publicación revela presuntos acuerdos que datan desde los 90, para definir parámetros como la velocidad máxima a la cual pueden abrir los techos corredizos de los modelos convertibles, o la reducción de los depósitos del compuesto de urea AdBlue, que permite bajar los gases contaminantes de motores diésel más modernos.

Si la Comisión Europea confirma las sospechas, la multa para el quinteto podría ser estratosférica. En Costa Rica, el soplo del cemento, quedará como una anécdota del exministro.