Economía

La industria petrolera en Canadá apuntala los esfuerzos para una producción más limpia

Actualizado el 07 de julio de 2013 a las 03:25 pm

Es probable que pasen décadas para la adopción generalizada de las soluciones que se están probando

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La industria petrolera en Canadá apuntala los esfuerzos para una producción más limpia

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Alberta, Canadá

Después de dos años de estudios, el presidente Barack Obama definió los criterios para lo que será una de las decisiones distintivas de su presidencia: el propuesto oleoducto Keystone XL para conducir crudo pesado desde esta localidad hasta refinerías de Estados Unidos no deberá empeorar “significativamente” el calentamiento mundial.

En anticipación de ese estándar, las compañías petroleras canadienses se embarcaron en una carrera para desarrollar tecnologías más limpias que harán que su producción sea menos dañina para el ambiente.

Desde mejorar válvulas hasta modernizar las gigantescas calderas, y explorar el depósito del exceso de carbono a mayores profundidades, las compañías están gastando aproximadamente $1.000 millones al año para hacer algún descubrimiento.

“Leemos los periódicos todos los días y sabemos lo que todos están pensando”, comentó Harbir S. Chhina, un vicepresidente ejecutivo de Cenovus Energy, la cuarta compañía petrolera más grande de Canadá. “El statu quo es inaceptable”.

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Es un reto porque la producción de combustibles sintéticos hechos de arenas bituminosas crea considerablemente más emisiones de gases invernadero que la gasolina hecha del petróleo convencional, lo que plantea aseveraciones de que Estados Unidos no puede ser serio en cuanto a controlar el calentamiento mundial si da a Canadá la exportación de petróleo.

“Es muchísimo lo que está en juego para las compañías petroleras”, notó Amy Myers Jaffe, la directora ejecutiva para energía y sustentabilidad de la Universidad de California, Davis. “Al grado en el que reduzcan la intensidad de las arenas bituminosas, se les facilitará conseguir la aprobación para los oleoductos. Sin embargo, si sólo es un lavado verde, van a tener un activo improductivo”.

Los esfuerzos son una parte de una campaña en toda la industria para perseguir un premio codiciado: conseguir la aprobación del gobierno de Obama para la extensión propuesta del oleoducto que pondría más petróleo canadiense en los tanques de gasolina estadounidenses.

Se espera que el gobierno de Obama tome la decisión sobre el oleoducto Keystone XL en los próximos meses, tras más de dos años de retrasos, aunque es probable que haya resistencia contra la aprobación en los tribunales estadounidenses.

La extensión propuesta para el oleoducto conduciría aproximadamente 800.000 barriles diarios y ayudaría a permitir que la industria canadiense incremente en más del doble la producción de arenas bituminosas para 2030.

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Algunos ejemplos. Cenovus Energy está probando gigantescas calderas con capacidad para reciclar aguas residuales salobres y gases del tubo de escape para ahorrar energía y reducir la contaminación del aire.

Cenovus está probando una plataforma petrolífera en miniatura que se puede transportar con un helicóptero, pieza por pieza, para minimizar la tala del bosque cenagoso para abrir caminos de servicio.

Canadian Natural Resources, una compañía petrolera, está preparando un proyecto piloto para meter bióxido de carbono y calor desaprovechado de sus instalaciones de arenas bituminosas en gigantescos tanques con algas para generar biocombustible que se podría utilizar para los jets.

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Canadá tiene las terceras reservas petroleras más grandes del mundo, después de Venezuela y Arabia Saudita

Shell Canada, con ayuda financiera del gobierno canadiense, planea un proyecto para la captura y almacenamiento de bióxido de carbono a escala comercial, para enterrar aproximadamente un millón de toneladas al año de bióxido de carbono en una planta procesadora de arenas bituminosas.

“Las arenas bituminosas son importantes y necesitamos hacer que la gente las quiera”, dijo Stale Tungesvik, el presidente de la subsidiaria canadiense de Statoil, el gigante petrolero de Noruega. “La percepción es realidad”.

Defensores del ambiente. Para las compañías petroleras, la realidad es que las arenas bituminosas están despertando manifestaciones en su contra en todo Estados Unidos y Europa, así como en Canadá, en especial en la costa occidental, donde se deben encontrar las conexiones para la eventual exportación a Asia.

Canadá tiene las terceras reservas petroleras más grandes del mundo, después de Venezuela y Arabia Saudita, pero la mayor parte está en betún, una mezcla viscosa de barro, arena y petróleo crudo, que se tiene que extraer a cielo abierto o bombearse de la tierra con vapor.

Producir combustible a partir del betún es caro y se utiliza mucha energía, lo que significa que las compañías petroleras necesitan saber que tienen mercados asegurados o se irán a explorar a otra parte.

Los ambientalistas dicen que las emisiones de la producción de arenas bituminosas siguen aumentando rápidamente y que, debido a ella, se ha perdido aproximadamente 699.3 kilómetros del bosque boreal de Canadá, un enorme depósito de carbono y vasto hábitat de aves.

Se han cortado muchos kilómetros más para caminos y oleoductos para los campos de los que se extraen las arenas bituminosas de la tierra con vapor.

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Sólo regulaciones que den un precio muy elevado al carbono, dicen, serán un incentivo para que las compañías instalen controles ambientales significativos a un paso más acelerado.

“Ha habido cierto desarrollo de tecnologías, pero si no se han establecido los regímenes regulatorios, las tecnologías no se usarán a escala comercial”, dijo Danielle Droitsch, la directora canadiense del proyecto del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.

Los petroleros. Ejecutivos canadienses del petróleo defienden su producto diciendo que muchas de las gasolinas que consumen los estadounidenses, incluidas las que se producen en Venezuela, emiten gases invernadero en forma comparable con la de las arenas bituminosas. Sin embargo, reconocen que no es suficiente.

En un cambio, 14 grandes empresas petroleras, incluidas BP, Conoco Phillips e Imperial Oil, la subsidiaria canadiense de Exxon Mobil, se unieron en la Alianza Canadiense para la Innovación de las Arenas Bituminosas, o COSIA, por sus siglas en inglés, para coordinar la investigación en una amplia variedad de problemas sobre los gases invernadero, y la conservación de la tierra y el agua.

Las compañías dicen que ya han compartido 440 tecnologías e innovaciones, cuyo desarrollo costó $700 millones.

“En los dos o tres últimos años las percepciones externas de nuestro negocio han causado que todos desarrollemos una mentalidad de que si trabajamos juntos podemos acelerar las mejoras en el desempeño para el ambiente”, notó Glenn Scott, un vicepresidente sénior en Imperial Oil.

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