12 junio, 2014

Londres

El ministro británico de Finanzas, George Osborne, anunció el jueves que la manipulación del mercado de cambios se pagará, como la del Libor, con penas de cárcel, una medida para restaurar el maltrecho honor de la City, el corazón financiero británico.

La Comisión Europea instó a los Estados miembros a endurecer sus acciones contra la evasión fiscal y a reformar sus sistemas fiscales nacionales.
La Comisión Europea instó a los Estados miembros a endurecer sus acciones contra la evasión fiscal y a reformar sus sistemas fiscales nacionales.

"La integridad de la City es importante para la economía británica. Los mercados establecen aquí la tasa de interés de los préstamos hipotecarios de la gente, la tasa de cambio de nuestras exportaciones y de nuestras vacaciones, y los precios de las materias primas que se usan para los bienes que compramos", dijo el ministro.

"Voy a ocuparme de estos abusos, responder al comportamiento inaceptable de algunos y asegurarme de que los mercados sean equitativos para las muchas personas que dependen de ellos", añadió.

La medida emblemática de esta iniciativa del ministro es la extensión al mercado de divisas y el de materias primas de una medida ya tomada para responder a la manipulación del Libor: sanciones penales que podrán ir hasta penas de cárcel.

Las medidas anunciadas por Osborne afectarán también a los bancos extranjeros que operan en territorio británico.

Al decidir endurecer su arsenal legislativo contra los abusos de los operadores del mercado, el gobierno británico va más allá de las reglas de la Unión Europea, explicó el ministro.

La presunta manipulación del mercado de divisas está siendo investigada por la Autoridad de Conducta Financiera (FCA) británica.

Varios grandes bancos han suspendido ya a operadores por este asunto y el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, apuntó en marzo que podría tratarse de un caso "tan grave" como el de la manipulación del Libor.

Tasa fundamental en el mundo de las finanzas, la Líbor, fijada en Londres, tiene incidencia sobre un cúmulo de productos financieros, entre ellos préstamos a consumidores y empresas.

El escándalo de su manipulación estalló en junio de 2012 con una multa millonaria de las autoridades estadounidenses y británicas a Barclays, la primera, cuatro años después de que Londres expresara sus primeras sospechas.

Desde entonces, la investigación se extendió a casi toda Europa y Asia y ha salpicado a una quincena de bancos, condenados en algunos casos a importantes multas.