Hacienda renegoció la mitad de la deuda que vencía en el 2017 para empezar a pagar en el 2020

Por: Patricia Leitón 8 febrero
La necesidad de financiamiento del Gobierno es alta, pues se debe atender una deuda que se mantiene al alza desde el 2010 por los continuos déficits fiscales.
La necesidad de financiamiento del Gobierno es alta, pues se debe atender una deuda que se mantiene al alza desde el 2010 por los continuos déficits fiscales.

San José.

El Gobierno necesita préstamos por ¢950.000 millones en el primer semestre de este año para poder pagar los gastos que no cubre con los ingresos que recibe, especialmente de la recaudación de impuestos (el déficit fiscal).

Este monto es similar a la cifra que requirió en el primer semestre del 2016, cuando fueron ¢925.000 millones.

Para obtener estos préstamos el Gobierno vende bonos a los inversionistas. Al vender estos bonos compite con las entidades financieras que también buscan captar recursos del público, lo cual puede generar una lucha al alza en las tasas de interés para atraer inversionistas.

No obstante, según la tesorera nacional, Marta Cubillo, la mitad de los vencimientos de deuda del 2017 se renegociaron y se comenzarán a pagar a partir del 2020, lo cual bajaría dicha presión.

Además, el Banco Central anunció que en el 2017, contrario a lo que generalmente sucede, tendrá vencimientos de deuda mayor a las colocaciones que planea, que son por ¢300.000 millones para el periodo que va del 1.° de enero al 31 de diciembre.

La necesidad de financiamiento del Gobierno es alta, pues se debe atender una deuda que se mantiene al alza desde el 2010 por los continuos déficits fiscales. La acumulación de deuda genera un mayor pago de intereses para lo cual las autoridades deben pedir más préstamos.

Mauricio Arroyo, tesorero nacional, expuso el plan de deuda en las instalaciones del Tribunal Supremo de Elecciones.
Mauricio Arroyo, tesorero nacional, expuso el plan de deuda en las instalaciones del Tribunal Supremo de Elecciones.

La situación se complica debido a la baja en la calificación que realizó la agencia calificadora Fitch Ratings, el 19 de enero pasado, lo cual es una señal a los inversionistas internacionales de que hay un mayor riesgo de invertir en el país y por lo tanto podrían pedir mayores intereses.

Para el primer trimestre de este año se esperan las calificaciones de otras dos agencias: Moody's y Standard & Poor's.

Para el tesorero Mauricio Arroyo, si bien la baja en la nota es una presión sobre los intereses, el ajuste ya se dio.

"El impacto del deterioro en la calificación crediticia del país debería incidir en presiones hacia el alza en los rendimientos de los bonos en el mercado, debido a la disminución en la perspectiva de riesgo de impago del país. Generalmente el mercado financiero ya ha anticipado estos movimientos. Desde el ajuste en la calificación de riesgo, el Ministerio de Hacienda no ha percibido presiones al alza en las tasas de interés en los títulos o bonos de deuda que ofrece en las subastas", mencionó Arroyo.

En años anteriores, el Ministerio de Hacienda ha utilizado la ingeniería financiera para evitar presiones sobre las tasas de interés en colones.

Una de las herramientas que ha utilizado es la venta de bonos en dólares. El porcentaje de deuda en dólares del Gobierno Central pasó de un 31%, en el 2013, a un 37,8%, a finales del 2016, principalmente por la colocación interna de emisiones en dólares y las colocaciones internacionales del 2012 al 2015.

Consultado sobre si todavía hay espacio para seguir vendiendo instrumentos en la moneda extranjera, Julio Espinoza, director de crédito público, consideró que sí.

"Considerando el porcentaje de dolarización en la economía y los vencimientos futuros de dólares, sigue existiendo un espacio importante para la realización de captaciones en dólares. Sin embargo, de conformidad a la política de endeudamiento y a la estrategia de deuda siempre se priorizara la colocación en moneda local", comentó Espinoza.

También el Gobierno ha usado instrumentos como: Tesoro Directo, donde colocan las instituciones; subastas inversas (los tenedores de los bonos compiten para venderle los bonos al Gobierno) y canjes de deuda (donde se cambian bonos que ya van a vencer por otros que vencen más adelante).

Emmanuel Agüero, especialista en análisis económico de Aldesa, para este 2017 no hay grandes vencimientos; incluso este año se presentan menos que para el periodo 2016: uno en marzo, uno en mayo y otro en noviembre.

“Asimismo, la estrategia de este año está en línea con la del 2016, de hacer cuatro canjes de deuda, con lo que la presión de recursos por parte del Gobierno no debería de competir con el sector privado, de modo que no prevemos presiones sobre las tasas de interés, causados por el efecto estrujamiento por parte del Gobierno, sobre todo en el primer semestre”, explicó.

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