15 abril, 2015

Washington. EFE La economía mundial se encuentra en un momento de desigual crecimiento, una vez superada la gran crisis, en la que las economías avanzadas comienzan a recuperar solidez, mientras que las emergentes afrontan crecientes vulnerabilidades.

Así lo recoge el informe Perspectivas económicas globales, del Fondo Monetario Internacional (FMI), que fue divulgado el martes, al inicio de su reunión de primavera. Ese informe sitúa sus previsiones de crecimiento mundial en un 3,5% para este año y eleva una décima, hasta el 3,8%, las del 2016.

Por un lado, las economías avanzadas, con Estados Unidos al frente, se prevé que vean fortalecida su posición a lo largo del 2015, al igual que la zona euro, que ha registrado un repunte en la segunda mitad del año pasado.

Al otro lado del Atlántico, el panorama parece algo más despejado, y el FMI prevé un crecimiento de 1,5% este año y del 1,6% el próximo, tres y dos décimas más que el cálculo de enero.

Gran parte de este impulso viene dado por el multimillonario programa de inyección de liquidez lanzado por el Banco Central Europeo (BCE), los bajos precios de la factura petrolera y la depreciación del euro, que favorece las exportaciones.