La actividad ocupa a 540.000 personas, incluidos los dueños y sus empleados

Por: Patricia Leitón 29 julio, 2015
El comercio es la segunda actividad más importante a la que se dedican emprendedores (22%) y que en esta categoría la venta al por menor es el principal negocio, como esta pulpería de Enrique Espinoza ubicada en el Triángulo de la Solidaridad en Tibás. | JORGE CASTILLO/ARCHIVO
El comercio es la segunda actividad más importante a la que se dedican emprendedores (22%) y que en esta categoría la venta al por menor es el principal negocio, como esta pulpería de Enrique Espinoza ubicada en el Triángulo de la Solidaridad en Tibás. | JORGE CASTILLO/ARCHIVO

La cuarta parte de los hogares del país tiene al menos una persona que desarrolló un pequeño negocio que no está formalmente constituido.

Así se desprende de la Encuesta Nacional de Hogares Productores del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Dicha entidad hizo la consulta en el 2013 y el 2014, y ayer divulgó los resultados.

Se trata de unos 340.000 emprendedores que cumplen con al menos una de estas tres características: no están inscritos en las instancias públicas, no tienen una contabilidad formal o no tienen un salario fijo por el trabajo que cumplen en el negocio, sino que el ingreso es la ganancia por la actividad que realizan, explicó Annia Chaves, coordinadora de la encuesta.

Ejemplos pueden ser costureras o sastres que laboran en su casa, hogares que venden comidas o que salen a ofrecer el producto a las calles, y los que prestan algunos servicios como pintar uñas.

Estas actividades se desarrollan en establecimientos, negocios, fincas, en la calle o dentro de las mismas viviendas.

Características. Juan Diego Trejos, del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica, explicó algunas características de estos trabajadores con base en los resultados del estudio.

Trabajadores con negocio propio.
Trabajadores con negocio propio.

La primera, dijo, es que ellos constituyen un sector productivo importante.

“Los datos muestran que una cuarta parte de los hogares tienen actividades productivas en pequeña escala que podríamos llamar establecimientos informales. Estos establecimientos generan casi dos empleos, incluido el propietario, de modo que aportan cerca del 30% del empleo nacional”, comentó Trejos.

La segunda es que, pese a que son actividades de baja productividad, la mayoría (un 61%) tiene más de cinco años de existir.

Otra característica es que las necesidades de apoyo superan el acceso efectivo a ese respaldo.

Por ejemplo, un 45% dijo necesitar crédito y solo un 14% lo obtuvo; un 30% requiere capacitación y asistencia técnica y solo un 9% las recibió. Los bancos estatales aparecen como los que más responden a este sector.

Los resultados arrojan luces para la política pública. Para Trejos, en la parte de crédito el Sistema de Banca para el Desarrollo, que ya presta los recursos del peaje bancario, va en esta dirección; no obstante, el préstamo debe ser acompañado de servicios de capacitación y asistencia técnica y el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) debería poder atender a los que reciben el crédito.

Anoche se intentó obtener una opinión del ministro de Trabajo, Víctor Morales, pero no fue posible localizarlo.