Proyecto gastó en total $60,4 millones, entre enero del 2010 y agosto de este año

Por: Óscar Rodríguez 9 octubre, 2014
El proyecto chino-costarricense para modernizar la refinería de Moín está detenido desde junio del 2013. La planta dejó de operar en el 2011 y tenía una capacidad de refinar 18.000 barriles diarios de combustibles. | ARCHIVO
El proyecto chino-costarricense para modernizar la refinería de Moín está detenido desde junio del 2013. La planta dejó de operar en el 2011 y tenía una capacidad de refinar 18.000 barriles diarios de combustibles. | ARCHIVO

La unidad ejecutora de la refinería chino-costarricense gastó $34 millones en estudios para el desarrollo de las obras, que no podrán ser utilizados por orden de la Contraloría General de la República.

La Sociedad Reconstructora Chino Costarricense S. A. (Soresco), creada para gestionar la obra, pagó esa suma por los análisis de factibilidad, el de viabilidad financiera y el diseño de ingeniería de la nueva refinería, según detallan los estados financieros de la firma conjunta, dados por Recope a pedido de La Nación.

El ente contralor ordenó a la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) abstenerse de usar el estudio de factibilidad y cualquier otro que se haya basado en los resultados de este para continuar con la modernización de la refinería. Precisamente, la ingeniería de la obra se fundamentó en dicho documento.

Entre enero del 2010 y agosto de este año, Soresco reportó egresos por $60,4 millones, de un total de $100 millones invertidos por Costa Rica y China. Cada país hizo un aporte de capital inicial en la empresa por $50 millones.

Es la primera vez que se conoce con detalle la estructura de los gastos de la compañía chino-costarricense. La información financiera muestra que en agosto pasado aún quedaban por ejecutar $41,3 millones (incluye ganancias por inversiones).

Javier Abarca, jefe del proyecto de modernización de la refinería en Recope, aceptó que no se iniciará ningún trabajo sin el aval del ente contralor.

“El plan arranca solo si se da el refrendo de la Contraloría al contrato de arrendamiento (de la refinería). Una vez que sea refrendado, (el plan) arrancaría 15 días después”, aseguró Abarca.

El proyecto para modernizar la vieja refinería de Moín asciende a $1.500 millones. De dicho monto $900 millones serían financiados por el Banco de Desarrollo Chino y los restantes $600 millones entre Costa Rica y China.

La iniciativa nació en el 2007, luego de un convenio entre Recope y la empresa China National Petroleum Corporation (CNPC).

Sin embargo, en junio del 2013, la Contraloría frenó el proyecto porque el estudio de factibilidad, que justifica la iniciativa lo elaboró una empresa relacionada con CNPC. Posteriormente, en julio de ese mismo año, las oficinas de Recope y Soresco fueron allanadas por el Ministerio Público.

Detalle. De los $34 millones pagados por Soresco en estudios, el de factibilidad de la refinería costó $1,4 millones, según los estados financieros. La firma Huanqiu Contracting & Engineering Corporation (HQCEC), subsidiaria de CNPC, fue la encargada de hacer esta consultoría.

Los restantes $32,6 millones se pagaron a la compañía WorleyParsons que hizo el análisis de factibilidad financiera y de riesgos, el diseño de la ingeniería del proyecto y además fue contratada para supervisar la edificación de la obra.

El plan de ingeniería de la iniciativa se hizo con base en el análisis de factibilidad de HQCEC, que cuestiona la Contraloría, según consta en el contratado firmado entre Soresco y WorleyParsons.

En el caso del análisis financiero de la refinería, el ente contralor lo invalidó porque no permite saber si la inversión de $1.500 millones para construir la obra y su posterior operación son rentables. Así lo concluyó tras un informe técnico hecho por el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Otros egresos. Además de los contratos en los que se fundamenta el proyecto de la refinería, Soresco destinó $6,7 millones al pago de salarios, de los cuales tres cuartas partes fueron para el personal de origen chino. En cargas sociales se cancelaron $1,6 millones.

Los trabajadores expatriados de China consumieron otra parte de los gastos por el paquete de beneficios.

Por servicios no personales se pagó $4 millones. Destacan el alquiler de las residencias del personal chino, vehículos y viajes.

La empresa conjunta también incurrió en adquisiciones para su operación, entre ellas, las oficinas que tienen en Limón. También arregló la sede en San José.

infografia