12 octubre, 2015

Lima (Perú). EFE La brusca desaceleración de los países emergentes, con América Latina a la cabeza, centró los debates de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que cerró este fin de semana, en Lima.

La semana de reuniones, conferencias y presentación dejó algo bien claro: los riesgos de la economía global están virando hacia los mercados emergentes luego de la crisis financiera que azotó a los países más ricos en el 2008 y 2009.

Después de cinco años consecutivos de rebaja de sus previsiones, América Latina cerrará este año con una recesión del 0,3%, arrastrada por la contracción del 3% en Brasil, la primera economía regional.

Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial tuvieron lugar la semana pasada, en el Centro de Convenciones de Lima, en Perú, entre otras sedes. | EFE.
Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial tuvieron lugar la semana pasada, en el Centro de Convenciones de Lima, en Perú, entre otras sedes. | EFE.

“Desde luego, un año duro para América Latina”, explicó a EFE William Cline, investigador del Peterson Institute for International Economics de Washington y funcionario del Tesoro de Estados Unidos.

Aunque Cline matizó que, desde una perspectiva a mediano plazo, la diferencia será entre los países que han seguido políticas más sostenibles (Chile, Perú, Colombia y México) y aquellos que regresaron a las distorsiones de décadas anteriores (Argentina y Venezuela), con Brasil en un lugar intermedio.

Además China, la locomotora global que tiró de la economía en los años más duros de la crisis financiera, se encuentra inmersa en un proceso de transición hacia un modelo menos volcado en las exportaciones y más a la demanda interna.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que China crezca este año 6,8% y 6,3% el próximo, mientras que la India la supera y crecerá 7,3 % en el 2015 y 7,5 % en el 2016.

“Creemos que la ralentización de China es un buen paso”, señaló Christine Lagarde, directora del FMI en rueda de prensa en la que trató de rebajar la incertidumbre sobre Pekín. Pero, reconoció que se trata de un gran cambio y habrá baches en el camino, no se puede hacer una transición sin volatilidad, al comentar los abruptos descensos en las bolsas chinas y la devaluación del yuan.

Por su parte, el número dos del organismo, David Lipton, recordó en una entrevista en el Museo de la Nación de la capital peruana, una de las sedes de la Asamblea, que la evolución económica de China abre también numerosas posibilidades.

“En China hay 1.300 millones de personas, muchas de ellas se van a incorporar a la clase media, y eso significa que China, en el futuro, será un enorme mercado de servicios y productos”, reflexionó. Para él la cuestión es si es posible adaptarse de la venta de materias primas a China a pasar a servir las necesidades de los hogares de ese país.

“ Veremos quién es el ganador en este sentido ” , sostuvo.

De este modo, América Latina, una de las regiones que más se había beneficiado de la demanda insaciable del gigante asiático, lo que alimentó la década de prosperidad regional, deberá trabajar para integrarse a este nuevo panorama global.

A eso se suma la inminente subida de tasas de interés por parte de la Reserva Federal (la FED) en Estados Unidos, que elevará aún más los costos de financiamiento para los emergentes y aumentará las presiones sobre sus monedas locales.

Precisamente, el FMI insistió en las reuniones en que la FED aguarde unos meses más antes de iniciar el ajuste monetario, debido a que podrían arrojar más gasolina a una ya de por sí volátil situación financiera internacional, con los emergentes como los más vulnerables.