1 febrero, 2016

Colombia. Portafolio/GDA En medio de liquidaciones de acciones a nivel mundial, bajos precios del petróleo y la desenfrenada fuga de capitales, un mercado emergente sigue resistiendo: México.

En lo que va de este mes, México ya ha tenido su primera oferta pública inicial (OPI), así como la venta de un bono soberano por $2.250 millones que tuvo una demanda sin precedentes para títulos del Gobierno a 10 años. “México se distancia de otros mercados emergentes, más aún en el actual entorno macroeconómico”, dijo Armando Senra, director para América Latina e Iberia de BlackRock, la mayor compañía de gestión de activos del mundo. “¿Adónde más se puede dirigir el capital? México es un punto brillante”, dijo al Financia Times .

Complejo petroquímico de Pemex en Veracruz, México. Las exportaciones de crudo mexicano se ven afectadas por los bajos precios. | AP
Complejo petroquímico de Pemex en Veracruz, México. Las exportaciones de crudo mexicano se ven afectadas por los bajos precios. | AP

BlackRock posee miles de millones de dólares bajo gestión en México y se ha ido posicionando como un gran inversionista en infraestructura, por lo que es comprensible su optimismo acerca de la segunda mayor economía latinoamericana. Pero México, casi por sí solo, mantuvo a flote los mercados de capitales latinoamericanos el año pasado, con más emisiones de deuda y de valores que cualquier otro lugar de la región.

Este año no ha perdido tiempo demostrando que los inversionistas aún consideran sus activos atractivos. La oferta pública inicial de este mes de la compañía constructora residencial Javer fue la tercera mayor de las 16 emisiones de los mercados emergentes este año, solo por detrás de dos firmas chinas.

“México está teniendo un buen crecimiento en los sectores manufacturero, automotriz y de la construcción”. Eso no quiere decir que todo sea halagüeño. México no ha sufrido de una dependencia de los productos básicos, las exportaciones de petróleo representan solo aproximadamente el 0,2% del PIB, señala Senra

No obstante, el país no puede dormirse en sus laureles y debería acelerar reformas. El Fondo Monetario Internacional ha recortado su pronóstico de crecimiento para México en el 2016 hasta el 2,6% desde el 2,8%, y Barclays Capital cree que el crecimiento será de apenas el 2,3%.

Los datos más recientes de producción industrial fueron decepcionantes; los mexicanos temen que la inflación aumente conforme el peso continúa alcanzando niveles mínimos históricos; las exportaciones de crudo están siendo afectadas por las caídas de los precios y por la perspectiva del regreso de Irán al mercado mundial; y muchos consideran que serán inevitables más recortes del gasto público.

Empero, el país goza de un atractivo especial gracias a su integración en la recuperación económica estadounidense, a sus costos laborales que compiten con los de China y a una sólida perspectiva a largo plazo después de las reformas estructurales, incluyendo la apertura de los mercados energético y de telecomunicaciones a la competencia.

Luis Videgaray, secretario de Hacienda, dice que el peso, se mire por donde se mire, está claramente subvalorado pues se acerca rápidamente a una tasa de 19 pesos por $1. Está en la línea de fuego de la volatilidad, porque es la moneda de los mercados emergentes que más se negocia.