“Una de las preguntas más fundacionales en las finanzas es ‘¿Qué poseo, y cuánto vale todo esto?’”.

 25 agosto, 2014

Algunos de los ingenieros que antes ayudaban a la CIA a solucionar problemas se han trasladado a otro desafío: determinar el valor de cada inversión concebible en el mundo.

Hace cinco años, empezaron una compañía llamada Addepar, con la intención de ofrecer información clara y confiable sobre los activos cada vez más complejos dentro de las pensiones, los fondos de inversión y las fortunas familiares. En gran parte, de la misma manera en que los espías diagraman una red de comunicaciones, Addepar filtra y sopesa las relaciones entre los miles de millones de dólares de tenencias para determinar si una cartera está a punto de desplomarse.

Los administradores de riqueza profesionales van a estar viendo muchos más grandes datos (los llamados big data ). En la primavera pasada, Addepar recaudó una suma sustancial para entrar en esta corriente y, aunque no es el único en llevar los big data a las declaraciones de cartera, su elenco de personajes la hace destacar.

Karen White y Eric Poirier, presidenta y director ejecutivo de Addepar, ayudan a sus clientes a medir el valor de las propiedades en sus portafolios, mediante el uso de grandes bases de datos. | THE NEW YORK TIMES
Karen White y Eric Poirier, presidenta y director ejecutivo de Addepar, ayudan a sus clientes a medir el valor de las propiedades en sus portafolios, mediante el uso de grandes bases de datos. | THE NEW YORK TIMES

“Una de las preguntas más fundacionales en las finanzas es ‘¿Qué poseo, y cuánto vale todo esto?’”, dijo Eric Poirier, el director ejecutivo de Addepar.

Aunque la lista de administradores de riqueza que usan a Addepar es confidencial, Poirier dice que ya ha crecido desde personas como Joe Lonsdale, su fundador multimillonario en el mundo de la tecnología, e Iconiq Capital, que administra parte del dinero del cofundador de Facebook Mark Zuckerberg, para incluir a oficinas familiares, bancos y gerentes de inversión en fondos de pensiones.

“En este estado, algunas personas simplemente se están enriqueciendo más”, dijo Joseph J. Piazza, presidente y director ejecutivo de Robertson Stephens LLC, un asesor de inversión en San Francisco que administra unos $500 millones usando software de Addepar.

La inversión acostumbraba ser un mundo relativamente sencillo de acciones, bonos y efectivo, con quizá algunas propiedades. Pero la desregulación, la globalización y las computadores han significado más opciones. Para una persona rica, esto podría significar derivados, capital privado, capital aventurero, mercados extraterritoriales y una veintena de opciones más, como coleccionables y bitcoins.

Y para todas las computadoras en los pisos de remate de Wall Street, mucha de la administración de dinero es sorprendentemente obsoleta. Los capitalistas aventureros quizá inviertan en tecnología de vanguardia, pero en ocasiones siguen enviando informes trimestrales en papel. Los custodios financieros, que guardan los valores de la gente, a menudo tienen sistemas computarizados creados a la medida. Eso dificulta comparar una operación en uno con una operación en otro.

“El mercado es mucho más complicado de lo que era”, dijo David G. Titssworth, director ejecutivo de la Asociación de Asesores de Inversión, un grupo industrial de 550 firmas registradas. “El rico tiene mayor apetito por los futuros, las mercaderías y las inversiones alternativas. Hay mucha demanda para ayudarles a dar seguimiento a cuáles son realmente sus posesiones”.

Poirier, de 32 años de edad, trabajó en el análisis de productos de ingresos fijos en Lehman Brothers de 2003 a 2006, antes de que la firma de Wall Street colapsara. Luego tomó un empleo en Palantir Technologies, una compañía fundada para permitir a las agencias militares y de espionaje darles sentido a datos dispares e incompletos. Continuó con la formación de la empresa comercial de Palantir, gestionando el riesgo para cosas como la cartera de hipotecas de alto riesgo de JPMorgan Chase.

Había muchos paralelos entre los dos mundos, pero, en vez de agencias, espías y satélites de intercepción de comunicaciones, las finanzas tienen mercados, asesores de inversión y carteras.

Ambos mundos están llenos de software personalizado, lo que hace singular cada análisis de un conjunto de datos.

El paralelo fue también evidente para Joe Lonsdale, un cofundador de Palantir. “La administración de riqueza está diseñada para los años 50, no para este siglo”, dijo. Lonsdale dejó Palantir en 2009, e inició Addepar con Jason Mirra, otro empleado de Palantir.

Karen White, presidente y directora operativa de Addepar, dice que un cliente típico tiene inversiones en entre 5 y 15 bancos, casas de bolsa u otros custodios.

Varias otras firmas también están tratando de mapear lo que vale todo en una cartera diversa. Una de las más grandes, Advent Software, pagó en 2011 $73 millones por Black Diamond, una compañía que usa la tecnología de nube para incrementar su poder computacional y rastrear más fácilmente varias bases de datos a la vez.