Por: Óscar Rodríguez 14 noviembre, 2016
Adrián Soto, gerente general de Caja de ANDE.
Adrián Soto, gerente general de Caja de ANDE.

Adrián Soto, gerente general de Caja ANDE, explicó que el Bono Abierto de Garantía INS les permitió cubrir el 100% de cada crédito, pese a que no era permitido como un mitigador por deterioro de la cartera de crédito.

¿Qué les permitió hacer el Bono Abierto de Garantía INS?

Fue un instrumento exclusivo que se hizo a la medida de Caja de ANDE en el 2008. El objetivo principal (del bono) era evitar que los accionistas tuvieran a otro accionista como fiador, pero también una garantía que nos fuera un mitigador.

”La Sugef nunca lo aceptó como mitigador y tuvimos que ir a juicio en un contencioso. Ahí se determinó que la Sugef tenía razón, entonces lo dejamos.

”Fue un instrumento importante para nosotros y los mismos accionistas. El bono INS no podía mitigar, pero lo usamos como mitigador. Si prestábamos ¢100.000, ¢80.000 no se mitigaban solo ¢20.000, que era muy poquito”.

¿El uso del bono INS les permitió prestar más?

Al final sí llevó a que se colocara más crédito porque, al no tener que buscar fiador, el bono permitía acceder a un préstamo; pero ese no era el objetivo inicial.

¿En cuántas operaciones se utilizó este instrumento?

En casi todos los préstamos. Era como en 196.000 operaciones y aproximadamente en ¢300.000 millones de saldo de crédito.

Al eliminarse el bono INS, ¿significa algún cambio en el crédito de sus clientes?

No, en nada afecta. Ahora se aplica el seguro de caución. Sí cambia un poco porque por cada ¢1.000.000 el accionista tiene que pagar mensualmente ¢60, porque el seguro de caución entra en el impuesto de venta, que es algo que no lo tenía el bono INS.

¿Por el bono el cliente también pagaba?

Sí. Una parte se le daba al INS y otra era para crear un fondo de garantía para que cuando un préstamo no se podía cancelar, de ahí se pagaba.

¿La cobertura era total?

Sí, cubría todo el saldo.

¿Se usó para todos los créditos?

En la mayoría. Se fue ampliando. Primero a préstamos especiales, salud, personales.

Ustedes informaron de que tuvieron que hacer una estimación por ¢22.000 millones. ¿Cómo se repartió?

Del 2009 al 2015, ¢16.000 millones que había que estimar y no se hizo. Y hasta julio de este año fue el resto (¢6.000 millones). Tuvimos que hacer otras estimaciones por otros créditos y al final fueron ¢12.000 millones.

¿Al tener que sacar ¢22.000 millones de utilidades para crear la estimación, ¿se ve limitada la capacidad de prestar?

Hubo un impacto ligero en el patrimonio porque los recursos salieron de ahí, se bajó en ¢16.000 millones. La otra parte saldrá de las utilidades de este año.

¿Entonces sí hay impacto?

Sí. Sacrificamos la colocación este año, en ¢17.000 millones, para evitar aplicar estimaciones.