5 mayo, 2014

Imagen sin titulo - GN
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Muchas veces encontramos contribuyentes que, por diversos motivos –desde la falta de voluntad de cumplimiento de manera expresa, agresiva y rebelde hasta la inducción a error (a veces por parte de mal llamados asesores fiscales)– se enfrentan a la encrucijada de la realidad que hoy es un hecho: la evasión fiscal no es sustentable en ninguna parte del mundo, especialmente ante las diversas señales que las organizaciones internacionales están enviando mediante la coordinación de programas para la persecución y combate contra de este fenómeno.

En Costa Rica, la situación no es nada diferente a lo que en el entorno internacional se está gestando. Ya desde la reforma al Código de Normas y Procedimientos Tributarios del año 2012 y, a partir de la reciente publicación del respectivo reglamento, el sentido del riesgo de detección, tanto por razones formales de derecho como fácticas de necesidad, se acrecientan. Sin embargo, la pregunta de muchos agentes económicos es ¿cómo salgo del círculo de la irregularidad? ¿No sería muy extraño que ahora me comporte como un buen contribuyente? ¿Cómo puedo empezar una vida fiscal distinta? Cuando enfrentamos de manera creciente esta conducta y actitud de contribuyentes, debemos promover su conducción de cara a lograr una regularización de sus aspectos tributarios. La Administración Tributaria debería promover estos procesos, ya que cuenta con los mecanismos, iniciando por algo en lo que está en deuda con los contribuyentes como es la divulgación proactiva de las nuevas normas.

En contraste a esta actitud está la de quienes, irresponsablemente, parten aun de la premisa de “no pasa nada”, “todo se arregla de una forma u otra”, “no te preocupes, yo te gano ese pleito con Tributación”, o la más estridente de “tengo un amigo allá adentro que nos ayuda”.

Si usted tiene un “asesor” que le haya hecho estas insinuaciones, sepa que está en serios problemas; sus bienes personales inclusive, pueden estar en riesgo, lo mismo que su riqueza acumulada con esfuerzo y su libertad personal. Hay medios de regularización. No hay pecado fiscal que no pueda ser remediado. La condición del incumplimiento es similar al pecado original, pero no puede dejarnos en condición de no indulgencia, y solo usted puede empoderarse de la solución.