Por: Óscar Rodríguez 6 febrero

Juan Manuel Casasola, director a. í. de Administración y Finanzas de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) aceptó que el “hueco financiero” que se produjo en la institución atrasó las inversiones operativas. El funcionario insistió en que debe aceptarse trasladar a las tarifas el costo del proyecto Balsa Inferior para equilibrar las finanzas.

¿Por qué tuvieron que solicitar tres créditos para enfrentar las deudas?

La Compañía, en el 2013 y 2014, por efecto de rezago tarifario, tuvo un descalce de recursos. Eso nos generó, en ese momento, un hueco financiero por la diferencia entre ingresos y gastos.

”Entonces, establecimos un convenio de pago con el ICE por la compra de la energía. Luego se canceló. Para los años 2014 y el 2015 también se presentó un desfase tarifario, el cual, entonces, nos lleva a generar otro convenio.

” Y del 2015 al 2016 también se generó un descalce tarifario, porque al ICE se le autorizó un ajuste en la venta de energía del 23%, pero por un tecnicismo no se aplicó de forma automática a la Compañía. Ese último convenio fue por un monto de ¢26.000 millones.

”De esa manera, determinamos que era necesario refinanciar la deuda de corto plazo con el ICE”.

”La idea era rebalancear la estructura de la deuda en el corto plazo al largo plazo, liberar el activo circulante y tener una mejor cobertura del pasivo circulante y lograr que la razón de solvencia llegarla a 1,13 veces, es decir que por lo menos el activo circulante cubriera en una vez el pasivo circulante porque estuvimos en 0,50 veces el año pasado”.

¿El refinanciamiento es con el ICE o con los bancos?

Es con el ICE y con los bancos. La reestructuración le dio a la compañía fondos por ¢60.000 millones, de los cuales utilizamos ¢40.000 millones para pagarle los convenios de pago al ICE y la factura eléctrica de una factura atrasada.

”Con Scotiabank fueron ¢4.434 millones, con el Banco Popular ¢30.000 millones y con el ICE, ¢25.566 millones. El disponible de la transacción es para cubrir inversiones en el 2017 y parte del 2018. Son obras de inversión normales de la red de distribución, generación y comercialización, que se han pospuesto a la espera de recursos”.

Entonces el financiamiento que el ICE le dio a la Compañía, se le volvió a pagar al ICE.

Sí claro, de esa parte casi que todo se lo devolvimos, porque teníamos que pagar parte de los saldos de compra de energía y parte de una factura del mes de agosto del 2016.

¿Por qué la empresa opera tan ajustada en su liquidez?

Es por el tema de los rezagos tarifarios.

”El rezago tarifario del 2013-2014 lo fuimos recuperando en el 2014. Del 2015 al 2016, lo terminamos de recuperar en diciembre del 2016. Pero financieramente se generó una cuenta por pagar, o un convenio de pago, que entra en la estructura de balance como un pasivo de corto plazo”.

¿El que Aresep no aceptara trasladar el sobrecosto del proyecto Balsa Inferior a las tarifas afecta las finanzas?

Todavía estamos conversando con Aresep para que, en la próxima fijación tarifaria que presentemos, ya se incluya en tarifas la construcción de Balsa Inferior.

”No sé cuánto nos van a reconocer, porque no sabemos si será el 80% del valor de la inversión o si es un 70%”.

La afectación que tuvieron fue con inversiones, dice usted. ¿La responsabilidad con acreedores está cubierta?

Está totalmente cubierto. La atención con los acreedores es la prioridad número uno, no la cuestionamos por ningún lado.

”Pero, sin duda, si después del 2018 no tenemos un ajuste en la tarifa ordinaria, nos volverá a presionar las inversiones”.