Por: Patricia Leitón 5 septiembre, 2014

La exclusión de Costa Rica de los países con grado de inversión debido a una eventual baja en su nota le dificultaría al Gobierno y a las empresas nacionales el acceso al financiamiento externo.

Las calificadoras de riesgo son empresas que emiten opiniones sobre los valores que ofrecen los sectores público y privado de los países, incluido el nuestro.

La calificación que hacen estas empresas es una opinión sobre la capacidad del deudor y su voluntad para cumplir sus compromisos financieros.

El Gobierno costarricense contrató a tres calificadoras: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch Ratings.

Standard & Poor’s le otorgó al Gobierno una “BB”, lo cual significa que sus obligaciones son menos vulnerables a incumplimiento respecto a otras emisiones especulativas. Fitch una “BB+”, o sea que existe la posibilidad de que surja riesgo de crédito, sobre todo ante un cambio adverso.

Moody’s le asignó al Gobierno una “Baa3”, lo cual ubica a Costa Rica en “grado de inversión”. En esta posición están los países con las mejores calificaciones, y este selecto grupo abre la puerta para que inversionistas institucionales, como fondos de pensión y de inversión, puedan colocar recursos en nuestro país.

No obstante, actualmente existe el peligro de que Moody’s le baje la calificación y saque a Costa Rica de esta división, dado el deterioro en las finanzas públicas.

Implicaciones. El primer efecto para el Gobierno ante esa situación sería un incremento en las tasas de interés que paga por los créditos internacionales pues pasaría a considerarse un deudor con mayor riesgo, según explicó el viceministro de Hacienda, Fernando Rodríguez.

Víctor Falcón, del Banco Nacional, atiende a Verónica Centeno. Las tasas de los créditos podrían subir si al Gobierno le bajan la nota. | GABRIELA TÉLLEZ
Víctor Falcón, del Banco Nacional, atiende a Verónica Centeno. Las tasas de los créditos podrían subir si al Gobierno le bajan la nota. | GABRIELA TÉLLEZ

Este deterioro sucedería en un momento en el que el mundo se encamina hacia una menor liquidez, explicó el ex ministro de Hacienda, Francisco de Paula Gutiérrez.

Al sector privado costarricense también se le complicaría el financiamiento externo.

“El impacto sería un aumento de tasas de financiamiento pues a los bancos locales e internacionales les resultará más caro fondearse afuera. Además, perdemos reputación y volvemos a caer en el grupo de países de carácter de riesgo especulativo, nada agradable en un mundo competitivo y globalizado como el de hoy”, dijo Gerardo Corrales, gerente del BAC San José.

Un incremento en los intereses externos golpearía más los gastos del Gobierno, ya elevados de por sí, por lo cual requeriría más dinero y presionaría aún más las tasas de interés internas.