Ajuste augura un empeoramiento de la situación fiscal de Costa Rica

Por: Óscar Rodríguez 24 junio, 2015
El Gobierno para cancelar su deuda debe emitir nuevos bonos de deuda. Para este año, el pago del endeudamiento asciende al 10% del PIB, equivale al gasto social y educativo juntos. En la imagen, la maestra Heidy Jáen de la escuela Miguel Obregón, en Tibás. | DIANA MÉNDEZ/ARCHIVO
El Gobierno para cancelar su deuda debe emitir nuevos bonos de deuda. Para este año, el pago del endeudamiento asciende al 10% del PIB, equivale al gasto social y educativo juntos. En la imagen, la maestra Heidy Jáen de la escuela Miguel Obregón, en Tibás. | DIANA MÉNDEZ/ARCHIVO

El aumento de la deuda del Gobierno Central desborda, en menos de un año, las proyecciones del Ministerio de Hacienda.

En setiembre del 2014, Helio Fallas, jerarca de dicha cartera, aseguró en el Congreso, al defender el Presupuesto del 2015, que el débito gubernamental equivaldría al 62,3% de la producción en el 2019, si no se aprobaba ninguna de las medidas fiscales propuestas.

Sin embargo, en menos de un año –16 de junio anterior–, el Ministerio de Hacienda presentó una nueva estimación que anuncia una situación fiscal más grave para Costa Rica.

En la nueva previsión, el endeudamiento sería del 67% del producto interno bruto (PIB), en el 2019.

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El alza, de casi cinco puntos porcentuales en la proyección, significa un crecimiento extra de la deuda de más de ¢1,4 billones.

Según especialistas consultados por La Nación, este crecimiento más acelerado de las obligaciones se debe, en parte, al aumento del 19% del Presupuesto Nacional de este año, comparado con el 2014.

El pasivo surge porque el Gobierno requiere endeudarse cada año para cubrir gastos que no puede satisfacer con ingresos corrientes, es decir, el déficit fiscal.

José Francisco Pacheco, viceministro de Egresos, explicó que durante los últimos meses incluyeron nuevos gastos al Presupuesto, ordenados por la Sala IV.

Además, el pago de intereses y de la amortización de la deuda crecen aceleradamente.

“Sin medidas fiscales, la deuda aumenta anualmente en cinco puntos porcentuales del PIB. Además, hay un efecto acumulado porque se emiten bonos para pagar la deuda. Es una bola de nieve”, detalló el funcionario.

Pacheco dijo que aún con la aprobación de nuevos impuestos, el endeudamiento público bajaría hasta después de una década.

El pago de la deuda del Gobierno representa, este año, un 10% de la producción y equivale al gasto educativo y social.

Efectos. Édgar Ayales, exministro de Hacienda en la administración Chinchilla Miranda, dijo que una de las repercusiones de la mayor deuda es la pérdida de confianza hacia el país de inversionistas extranjeros y locales.

“La necesidad de Hacienda de recursos (para financiar el déficit fiscal) se traduce en el aumento en las tasas de interés en colones y dólares”, aseguró Ayales.

Para Alberto Franco, economista de Ecoanálisis, el efecto se trasladaría al tipo de cambio, la inflación y el crecimiento económico. “Las familias y empresas sufrirían más en cualquier escenario pasivo de ajuste que uno con ajustes fiscales”, recalcó .

Thelmo Vargas, exjerarca de Hacienda en el gobierno de Rafael Ángel Calderón (1990-1994), afirmó que en economías pequeñas, como la local, si la deuda pública supera el 40% del PIB, es preocupante.

Vargas ilustró que en la Unión Europea se dictó un límite de deuda total del 60% de la producción, pues son economías grandes.