4 septiembre

Río de Janeiro. AFP Brasil salió de la peor recesión de su historia gracias al impulso del sector servicios y al consumo de las familias en el segundo trimestre, según datos oficiales que fortalecen al impopular presidente Michel Temer y a su cuestionado programa de ajustes.

El producto interno bruto (PIB) de la mayor economía latinoamericana creció 0,2% en el periodo abril–junio respecto al trimestre anterior, cuando había registrado su primera expansión (+1%) después de ocho trimestres de recesión, indicó el instituto de estadísticas IBGE.

Aunque modesto, ese segundo resultado positivo consecutivo marca el fin oficial de una recesión que durante más de dos años destruyó millones de empleos y ahogó las finanzas públicas. En 2015, el PIB brasileño se contrajo un 3,8% y en 2016 la caída fue de 3,6%.

Los especialistas preven que la mayor economía de Latinoamérica crecerá un 0,39% en 2017 y un 2% en 2018. | ARCHIVO
Los especialistas preven que la mayor economía de Latinoamérica crecerá un 0,39% en 2017 y un 2% en 2018. | ARCHIVO

En comparación con el mismo periodo de 2016, el crecimiento del segundo trimestre fue de 0,3%, un resultado que rompe por su lado una racha de 12 ejercicios negativos.

El crecimiento del primer trimestre se sustentaba casi exclusivamente en una impresionante expansión (de más de 13%) del sector agropecuario y en las exportaciones, alentadas por el aumento del precio de las commodities .

El fin de la supercosecha, la crisis política que estalló en mayo con denuncias de corrupción contra Temer y las dificultades del país para reducir sus déficits sembraron luego dudas sobre la posibilidad de una segunda expansión consecutiva.

La estimación promedio de 18 analistas consultados por el diario económico Valor era de un crecimiento trimestral nulo (0%).

“Tengo la felicidad de dar buenas noticias”, dijo Temer en un video grabado en China, donde realizaba una visita oficial. La víspera, el IBGE anunció una sorpresiva caída del desempleo por cuarto mes consecutivo.

Los datos impactaron favorablemente en la Bolsa de São Paulo, que a inicios de la tarde del viernes subía 1,74%.

“Entraremos en 2018 con un ritmo fuerte y constante. Seguiremos trabajando por una expansión larga y duradera”, afirmó en una nota el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles.

Los operadores de mercado consultados semanalmente por la encuesta Focus del Banco Central prevén un crecimiento de 0,39% en 2017 y de 2% en 2018.

“No vamos a tener un resultado brillante este año”, pero aun así la economía brasileña está demostrando su “resiliencia”, en “un ambiente político agitado y aún lleno de incertidumbres”, manifestó Carlos Langoni, expresidente del Banco Central.

Los analistas dudan sin embargo que Temer, con una popularidad de apenas 5%, pueda llevar a cabo antes de las elecciones generales de octubre de 2018 la reforma de las jubilaciones, considerada por los mercados como la más importante del plan de recuperación.

En abril-junio, el principal motor de la economía fue el sector de los servicios –que representa más de dos tercios en la composición del PIB–, con un aumento trimestral de 0,6% (frente a un crecimiento nulo en el primer trimestre).

La industria se contrajo 0,5% (+0,9% en el primer trimestre) y el sector agropecuario, que aseguró el crecimiento a inicios de año, se estancó (0%).

Desde el punto de vista de la demanda, destaca el aumento del consumo de las familias (+1,4%), en contraposición a los gastos del gobierno (-0,9%) y a las inversiones (-0,7%).

Esos repuntes se deben a “la evolución de algunos resultados macroeconómicos positivos a lo largo del trimestre, como la desaceleración de la inflación, la reducción de la tasa básica de interés y el crecimiento, en términos reales, de la masa salarial”, indicó el IBGE en una nota de prensa.

“Empezamos ver un PIB que no dependa de un solo sector. La recuperación es tímida, pero un poco más diseminada, con alguna reacción de otros sectores”, dijo el analista Ignacio Crespo, de Guide Investimentos.

André Perfeito, de Gradual, consideró en cambio en una nota que “aún es prematuro hablar de recuperación” y advirtió que, “con las inversiones en baja, no hay un polo de crecimiento consistente en la economía brasileña”.

Las inversiones, en efecto, parecen ser el principal punto débil de la reactivación, con un retroceso de 0,7% trimestral y de 6,5% interanual.

Temer –que en 2016 reemplazó a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, destituida por el Congreso– espera recuperar la confianza de los inversores, recelosos de los avatares de la crisis política y de las denuncias generalizadas de corrupción.

En China, busca precisamente atraer capitales para algunos de los casi 60 proyectos de privatizaciones y concesiones anunciados el mes anterior en las áreas de energía, infraestructuras o transportes.