Dinero que están pagando los grandes bancos en acuerdos es insuficiente para revertir los daños causados por la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2007-2008 y la recesión que la siguió

 20 agosto, 2014

WASHINGTON

Bank of America llegó a un acuerdo récord de casi $17.000 millones para poner fin a una investigación a su papel en la venta de valores respaldados por hipotecas antes de la crisis financiera de 2008, dijeron este miércoles funcionarios familiarizados con el asunto.

Uno de los funcionarios dijo que el banco pagará $9.650 millones en efectivo y deducirá a los consumidores deudas por valor de $7.000 millones.

El anuncio oficial del acuerdo está programado para los próximos días y es el más elevado logrado hasta ahora a consecuencia del desplome económico de 2008, en que millones de estadounidenses perdieron sus viviendas en ejecución hipotecaria.

El trato sigue a acuerdos logrados el año pasado con Citigroup por $7.000 millones y con JPMorgan Chase & Co. por $13.000 millones.

Al igual que el acuerdo con Bank of America, los otros fueron una combinación de dinero en efectivo y créditos en varias formas de asistencia al consumidor que los bancos prometieron entregar en los próximos años.

El acuerdo con Bank of America se negoció a través de un grupo de trabajo federal y estatal establecido hace dos años por el presidente Barack Obama con el Departamento de Justicia y otras autoridades estatales y federales. Se espera que algunos estados del país también se beneficien de dicho acuerdo.

Ellen Canale, portavoz del Departamento de Justicia, declinó comentar al respecto, al igual que el procurador general de Nueva York, Eric Schneiderman, uno de los copresidentes del grupo. El banco también declinó hacer comentarios.

El acuerdo exige a Bank of America reconocer que tergiversó de manera seria la calidad de sus valores respaldados por hipotecas de viviendas emitidas por la propia institución, así como Countrywide Financial y Merrill Lynch. Esas instituciones fueron adquiridas por el banco cuando estaban al borde de la quiebra en 2008 y fueron responsables de la mayor parte de los préstamos cuestionables.

Los acuerdos tienen por fin ofrecer algún alivio financiero a los propietarios de viviendas cuyas hipotecas fueron convertidas en valores por los bancos en cuestión y vendidas a los inversionistas.

Esos valores contenían hipotecas residenciales emitidas a prestatarios que no tenían muchas probabilidades de pagar el préstamo. Pero incluso así los valores fueron promocionados como inversiones relativamente seguras hasta que el mercado inmobiliario se vino abajo y los inversionistas sufrieron miles de millones de dólares en pérdidas.

La mala calidad de los préstamos llevó igualmente a una ola de ejecuciones hipotecarias, que derivaron en la recesión que comenzó a finales de 2007.

Sin embargo, el dinero que están pagando los grandes bancos en acuerdos es insuficiente para revertir los daños causados por la explosión de la burbuja inmobiliaria y la recesión que la siguió.