Informe del Estado de la Nación advierte que está cambiando la estructura del mercado laboral en el país.

Por: Óscar Rodríguez 11 noviembre, 2014
El censo incluirá la información de unas 130.000 fincas agrícolas, forestales y pecuarias.
El censo incluirá la información de unas 130.000 fincas agrícolas, forestales y pecuarias.

El sector primario y secundario de la economía costarricense perdieron, por tercer año consecutivo, peso relativo en la estructura productiva y laboral de Costa Rica, así lo detalla el XX informe del Estado de la Nación.

El estudio detalla que es el sector primario, conformado por la agricultura, silvicultura y pesca, pasó de representar el 9,5% del producto interno bruto (PIB) en el 2010, al 9,1% el año pasado.

Por su parte, el sector secundario –industria manufacturera– pasó de ser el 26,5% del PIB de Costa Rica, hace dos años, al 26,1% en el 2013.

Aporte a la producción
Aporte a la producción

El sector terciario, que agrupa los servicios, fue el que creció en los últimos tres años, al pasar del 64% del PIB, al 64,8% de la producción el año anterior.

"La desagregación del PIB en los secores primario, secundario y terciario muestra que este último es el que más porta al crecimiento del PIB y a la absorción de la fuerza de trabajo", argumenta el documento.

Empleo. En el caso de la generación de nuevos puestos de trabajo, el informe determinó que el lento crecimiento de la economía tuvo un impacto negativo en el país.

Las actividades agrícolas, ligadas al sector primario de la producción, fueron las más afectadas. En un lapso de tres años pasaron de representar el 14% del empleo del país, en el 2010, a 12% el año anterior.

"Entre 2011 y 2013 los setores primario y secundario redujeron su aporte a la generación de empleo, mientras que el terciario incrementó participación en forma proporcional evidenciando así el cambio paulatino en la estructura del mercado laboral", enfatizó el Estado de la Nación.

Además de los cambios en la producción sectorial, el bajo crecimiento económico del 2013 implicó un debilitamiento de la generación de empleo.

La población ocupada se incrementó en aproximadamente 10.000 personas. El estudio indica que esa cifra es muy lejanda a los 300.000 puestos que debería crear el país, cada año, para asimilar el aumento de la población.