Economía

Demanda de la bebida aumenta entre los estadounidenses y los jóvenes de 19 a 36 años

Los europeos se apartan del consumo de vinos

Actualizado el 12 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

La generación de los ‘baby boomers’ aún representa el mayor porcentaje de bebedores regulares de vino en el mundo

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Los europeos se apartan del consumo de vinos

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En un artículo reciente en Newsweek , hay lamentos porque los italianos, en particular los más jóvenes, beben menos vino hoy que hace cinco años. Hace 50 años, consumían cerca del doble cada año. Aun cuando ningún país hace más vino que Italia (el que exporta gran parte, especialmente a Estados Unidos).

Entre las culturas vitivinícolas históricas, Italia no es la única. A principios de este año, se resaltaba la baja en el consumo de vino en Francia en una nota de BBC News . Los españoles, también, están bebiendo mucho menos vino.

Entre tanto, Estados Unidos consume más vino que cualquier otro país. Sin embargo, ello se debe, en gran parte, a que la población es aproximadamente cinco veces el tamaño de la de Francia o de la de Italia.

El consumo de vino en los Estados Unidos ha crecido, sin embargo, los europeos están bebiéndolo menos, y en su lugar se inclinan por las cervezas artesanales, como estos jóvenes, en  un bar en Milán, Italia
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El consumo de vino en los Estados Unidos ha crecido, sin embargo, los europeos están bebiéndolo menos, y en su lugar se inclinan por las cervezas artesanales, como estos jóvenes, en un bar en Milán, Italia

En el 2011, según cifras del Instituto del Vino, un organismo gremial en California, los estadounidenses bebían cerca de 10,46 litros de vino por persona; los italianos, 37,63 litros y los franceses, 45,61. Francia hasta se quedó atrás de las buenas personas de Luxemburgo, que consumieron 49,11 litros por persona, por no hablar del Vaticano, cuya población es de 836 habitantes, cada uno de los cuales dio cuenta de 62,20 litros.

Per capita , beber vino en Estados Unidos está rezagado respecto de Irlanda, Islandia y Canadá. No obstante, está aumentando entre los estadounidenses. El Wine Market Council, un organismo gremial que rastrea el comportamiento del consumidor, nota que si bien la generación del baby boom todavía representa el mayor porcentaje de los bebedores regulares de vino, la enorme generación milenaria, quienes tienen entre 19 y 36 años, muestra un interés mayor en el vino, en comparación con la generación que los precede. Desde luego que los milenarios son más versados en el vino de lo que fueron los boomers a su edad.

¿Qué significa todo esto? Representa tanto los beneficios enormes que ganamos con la mundialización como los costos. Los estadounidenses que están adoptando al vino viven en la época más grandiosa en la historia del vino, en la que hay fácilmente disponibles vinos fascinantes, como nunca antes, en mayor diversidad de estilos y de distintos lugares.

Como en Estados Unidos. Sin embargo, al viajar a Europa, ¿qué es lo que se ve? Europeos que se comportan más como estadounidenses, que trabajan más tiempo y tienen recesos más cortos para comer, y cenan de prisa, en lugar de reunirse en familia.

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En Italia, informa el artículo de Newsweek , los jóvenes están embelesados con el auge en las cervezas artesanales. Después de pasar una semana en Roma hace poco, puedo dar fe de este interés, y de la alta calidad de muchas de las cervezas. Los italianos también están mostrando un interés naciente en la cultura de los cocteles. Es frecuente que se considere que el vino es para personas mayores.

Al mismo tiempo, la calidad del vino italiano ha aumentado tremendamente en los últimos 25 años. Esto es cierto en todo el mundo donde históricamente se ha bebido vino. Gran parte del vino que consumieron los italianos en los 1960 y 1970, así como los franceses, españoles, griegos y otros no era muy bueno: delgado, flojo y ácido. No todo el vino, pero sí gran parte. Así es que si los europeos están bebiendo menos vino ahora, sin duda que es mejor.

En parte, esto se debe a que el mundo de todos se ha hecho más grande. Hace unos 50 a 75 años, la mayoría de los europeos fuera de las grandes ciudades solo bebían el vino local. Era todo lo que había disponible. Se compraba un barril para todo el año o se rellenaba la damajuana en la cooperativa local.

Incluso, hace 10 años, durante un viaje a Campania, conocí a consultores en vino que no sabían nada sobre el Barolo. ¿Por qué deberían saber? ¡Eran de Campania! Hoy sería impensable semejante estrechez.

Ya desapareció el mercado para el vino barato a granel. La mayoría de las personas tienen demasiadas opciones mejores y más baratas, incluidas las de vinos, cervezas, refrescos y agua embotellada importados. Cuando los jóvenes beben vino, enfrentan una selección muchísimo mayor que la de sus padres y abuelos. ¿Cómo saben qué botellas comprar? Consultan las guías y a los expertos en vinos, mismos que asignan puntajes y escriben notas, tal como los estadounidenses.

Claro que el sistema estadounidense de clasificación de vinos se basa en los métodos británicos. Inglaterra, a falta de sus propios viñedos, fetichizó el entendimiento del vino. Sin sentirse impelidos a beber vino local, los ingleses estudiaron todo sobre él y buscaron el mejor. Los estadounidenses refinaron y democratizaron el entendimiento.

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Ahora, las personas en todo el mundo, para las que el vino no es una costumbre local, están aprendiendo de la misma forma. Y, paradójicamente, lo mismo sucede con muchos europeos, que ya no están confinados a lo que bebieron sus abuelos.

El beneficio es mejor vino y más placer para todos los interesados. ¿Los costos? Las culturas homogeneizadas y la hipercompetencia por ser el estándar histórico de comparación en vinos, hacen que estén, en gran medida, en manos de los ultraacaudalados.

Salubridad. Mientras que soy algo optimista sobre la caída en el consumo en los países europeos, otros cambios, particularmente en Francia, son perturbadores.

Históricamente, el vino siempre se había considerado parte del patrimonio cultural francés. Más y más en los últimos 15 años, esto ha cambiado, al grado en el que funcionarios gubernamentales agrupan, a menudo, al vino con otras bebidas alcohólicas como una amenaza para la salud pública.

Las medidas enérgicas contra manejar en estado de ebriedad en Francia han provocado que, incluso, un par de copas de vino en la cena rebasen el límite legal. Además de eso, una actitud neoprohibicionista se alza sobre el discurso más común sobre el vino. Francia discute actualmente el aumento en los impuestos al vino, así como la restricción de conversaciones y publicidad sobre él en los medios sociales y la red. Funcionarios sanitarios dicen que el propósito es combatir el creciente alcoholismo. El comercio vinatero cree que el alcoholismo es más resultado de un mayor consumo de licores y más borracheras.

Los estadounidenses han aprendido muchísimo de los franceses en cuanto a los placeres de la vida. Ahora, ellos están aprendiendo de Estados Unidos a cómo vigilarlos.

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