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El desarrollo personal

Actualizado el 18 de junio de 2017 a las 10:30 pm

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El reto de desarrollar personas no es solo del Ministerio de Educación ni de las entidades educativas. Es del país. He manifestado en varias ocasiones que en medio de las circunstancias científicas, tecnológicas, socioculturales en las que está metido el mundo, a un país como Costa Rica se le presenta la oportunidad, no de ir progresando evolutivamente, sino de dar un salto de rana, de hacer una innovación disruptiva en este campo; misma que no es nueva en nuestra historia. Lo hicieron Mauro Fernández, Calderón Guardia y don Pepe.

Las ciencias de la educación miraban a distancia a las ciencias psicológicas. Y no miraban a las ciencias neurológicas, porque para todos los efectos no existían. Hoy hay un movimiento de vanguardia en el mundo, pugnando por darle cuerpo y utilización a lo que llaman las Ciencias de la Mente, el Cerebro y la Educación (MCE, en español).

Los pilares neurológicos de estas ciencias son la indiscutible plasticidad del cerebro y el reconocimiento mediante resonancias magnéticas de que todo aprendizaje modifica nuestro cerebro. No solamente utilizando el nacimiento de neuronas sino estableciendo nuevos circuitos neuronales.

Debería ser mandatorio para todas las escuelas de educación del país hacer contacto con el trabajo realizado en este campo por Tracey Tokuhama-Espinosa, autora, entre otros, del libro Making Classrooms Better , en el cual toma 50 prácticas didácticas de eficacia debidamente evidenciada por la neurociencia, y las explica en sus posibilidades y aplicaciones.

No se trata de pasarnos 10 años haciendo simposios y repitiendo investigaciones. Se trata de liderarlo, sin esperar un gurú o un caudillo, sino mediante un grupo de personas creativas y responsables. Tampoco se trata de acotarlo. No es una tarea para que ocurran cambios en las escuelas. Es un esfuerzo para que cambiemos nuestra forma de entender, no solo la educación, sino el desarrollo de personas en general, y este ocurre en hogares, empresas, plazas y tribunas. Y también mientras dormimos.

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