Economía

Sector representa casi el 15% de la industria cervecera de EE. UU.

Microcervecerías afrontan el dilema de elevar su capital

Actualizado el 02 de marzo de 2015 a las 12:00 am

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Microcervecerías afrontan el dilema de elevar su capital

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Cuando el término microcervecería apenas había entrado en el vocabulario, Rich Doyle vio posibilidades. Hace casi tres décadas, se convirtió en el cofundador de la Harpoon Brewery, basada en Boston y la cual se convirtió en la décimo segunda fabricante de cerveza artesanal más grande de Estados Unidos.

En julio pasado, con una participación de un 40% en el negocio, sintió que era el momento de otro movimiento. Pidió a sus socios que llevaran a un inversionista para que la cervecería pudiera comprar a competidores tambaleantes. Y cuando se negaron, él les vendió su parte.

Su decisión refleja un lado de las opiniones diversas dentro de la industria sobre la dirección que tomará el sector en auge.

Para aquellos como Doyle, la actual exuberancia que rodea a la cerveza artesanal está creando una burbuja de expansión que estallará y dejará perdedores que serán absorbidos.

“Pienso que esa oportunidad existe ahora y existirá aún más cuando el ciclo de exuberancia haya tomado su rumbo y la gente diga: ‘Vaya, tengo mucha capacidad. Vaya, los márgenes de ganancia no son tan buenos como pensábamos’”, expresó.

Pero su cofundador, Dan Kenary, y otros accionistas tienen una visión diferente para Harpoon y sus 190 empleados de tiempo completo: que la cerveza artesanal puede continuar siendo un negocio de operadores locales independientes con relaciones cercanas entre los trabajadores y la gerencia, y un crecimiento constante y razonable.

Dan Kenary es confundador de Harpoon Brewery, microcervecería de 190 empleados con sede en Boston. Él defiende que la esencia del negocio es una producción  artesanal con    alcance local.    | CHARLIE MAHONEY/THE NYT
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Dan Kenary es confundador de Harpoon Brewery, microcervecería de 190 empleados con sede en Boston. Él defiende que la esencia del negocio es una producción artesanal con alcance local. | CHARLIE MAHONEY/THE NYT

“Para mí, que crecí en esta industria, filosóficamente solo encaja realmente bien con la cerveza artesanal; independiente y auténtica”, dijo Kenary. “La idea de vender Harpoon, a quién sea, no se aplica a quienes somos como compañía”.

Las perspectivas contradictorias están surgiendo en toda la industria conforme las cervecerías buscan manejar la necesidad de crecimiento y las necesidades de liquidez de los fundadores que quieren vender. Como resulte marcará un gran avance en la determinación en la identidad futura de la cerveza artesanal.

Según cualquier parámetro, la cerveza artesanal ha sido un gran éxito desde que despegó a mediados de los años 80. El número de tabernas cerveceras y microcervecerías regionales se disparó de 1.521, en el 2008, a más de 3.200 en el 2014, según la Asociación de Cervecerías, un grupo comercial que define a los cerveceros artesanales como aquellos que producen menos de 6 millones de barriles al año y son propiedad en menos de 25% de un gran fabricante de bebidas.

El auge es tal que hay incluso sitios de financiamiento colectivo con aprobación estatal en Wisconsin e Indiana que se dirigen al financiamiento de las cervecerías artesanales. Para muchos en la industria, es improbable que el crecimiento amaine pronto.

“Pienso que es un fenómeno de consumo que persistirá por un tiempo”, dijo Kim Jordan, director ejecutivo y cofundador de New Belgium Brewing, en Fort Collins, Colorado.

Sector en auge. Si de demanda se trata, las cervecerías artesanales vendieron 17,2% más volumen en el 2013 que en el 2012, frente a un descenso de 1,9% en las ventas de cerveza en general. El segmento ahora representa 14,3% del mercado cervecero estadounidense de $100.000 millones.

“Cervecería tras cervecería están buscando maneras de crecer porque cuando se habla con estas compañías, la mayor restricción es la capacidad”, dijo Bart Watson, economista en jefe de la Asociación de Cervecerías.

Esto ha cambiado la dinámica de inversión de la industria. Después de años de ser rechazados por las cervecerías, los inversionistas del capital privado y estratégicos están encontrando finalmente aceptación entre las cervecerías artesanales que buscan capital para crecer. Desde el verano pasado, Sweet Water Brewing de Atlanta vendió una participación a TSG Consumer Partners; Southern Tier Brewing, en el norte del estado de Nueva York, vendió una participación a Ulysses Management, y Uinta Brewing de Utah vendió una participación mayoritaria a Riverside Co. Y tanto Elysian Brewing de Seattle y 10 Barrel Brewing, basada en Bend, Oregón, se vendieron por completo a Anheuser-Busch.

Pero para los cerveceros que han desdeñado esas inversiones, como Gary Fish, que fundó Deschutes Brewery en Bend, Oregón, en 1988, la forma de avanzar es el crecimiento razonable.

“Tenemos mucho camino por delante”, dijo Fish, cuya compañía atrajo menos de $100 millones en el 2014. “Estamos contentos de manejar el crecimiento alrededor de la marca del 10%”.

Para atraer capital nuevo sin atraer a inversionistas que busquen una venta final de la compañía, un camino es ofrecer a los empleados una participación accionaria de propiedad. Así es como Doyle vendió su parte en Harpoon. Y Fish ha instituido un plan similar de propiedad accionaria, asumiendo deuda para comprar su parte a los socios y luego distribuyendo sus acciones entre los empleados.

“El plan de propiedad accionaria por parte de los empleados se ha vuelto una solución popular para comprar su parte a un fundador o a algunos propietarios y no se está vendiendo a Anheuser-Busch o Coors”, dijo Benj Steinman, presidente de la publicación de la industria Beer Marketer’s Insights. “Pero crea su propio conjunto de interrogantes. ¿Cómo avanza la compañía? ¿Puede hacerlo bajo la estructura de ese plan igual de bien que con fundadores con una visión firme. Y la deuda merece otro nivel de consideración”.

Socio externo. Para otros cerveceros, la forma de crecer es incorporar dinero y experiencia externas. Uno es Will Hamill, quien pasó 22 años convirtiendo a Uinta en una cervecería artesanal con una capacidad anual de 144.000 barriles. Aun después de una reciente inversión de $18 millones, el crecimiento proyectado de entre 30 y 35% este año lo pondría de nuevo a su límite de capacidad.

“Siempre he crecido orgánicamente y reinvertido en la cervecería”, dijo Hamill. “He estado haciéndolo todo yo solo y me he endeudado mucho. Me siento bien así, pero estoy buscando otros $10 millones en inversión.

Así que Hamill aceptó una inversión de Riverside, que ofreció capital para el crecimiento así como comprar su parte a los accionistas. Steve Rice, vicepresidente de Riverside, dice que su firma vio a un dueño que había hecho avanzar mucho a la compañía pero necesitaba impulso.

“Ir de cero a 50.000 barriles requiere reconocimiento de marca, una cultura firme y distribuidores grandiosos, y esto puede lograrlo un emprendedor especial con un equipo fuerte”, dijo. “Pero para pasar de 50.000 a 250.000 y colarse entre los 10 principales cerveceros artesanales, se tienen requerimientos de infraestructura extra, y ahí es donde un socio como Riverside puede ser útil”.

Conforme esos acuerdos se vuelven más comunes, algunos se preguntan cómo cambiará esto a la cultura de la industria.

Jordan dice que esta es una preocupación importante.

“Lo que me preocupa es cuando hay compañías que se están vendiendo a personas para quienes su historia de marca no es tan importante, que no son los fundadores”, dijo Jordan.

Por ahora, el interrogante para cerveceros como Doyle es si la campaña a favor del crecimiento llevará a más empresas cargadas de deuda y a una construcción excesiva, y gangas.

“Lo que es interesante es que se tienen muchos recién llegados, con barreras bajas para el ingreso, persiguiendo a una cantidad finita de crecimiento”, dijo. “La industria obtendrá muy buenos resultados en general, pero hay muchas personas duplicando o triplicando la capacidad y endeudándose para hacerlo”.

Steinman de Beer Marketer’s Insights apoya esta tesis.

“La gente ha anticipado demasiado”, dijo. “Han hecho apuestas y no todas tendrán éxito. Es muy probable que habrá algunos que no sobrevivirán. Y entonces podría haber alguna capacidad disponible por centavos”.

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