Economía

Tribunal europeo permite a cibernautas solicitar eliminar vínculos sobre sí mismos

Compañías europeas ven una oportunidad en el derecho a ser olvidado

Actualizado el 21 de julio de 2014 a las 12:00 am

Se han presentado 70.000 solicitudes en un formulario en línea que creó Google para eliminar historia de la gente en la web

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Compañías europeas ven una oportunidad en el derecho a ser olvidado

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Días después de que el más alto tribunal de Europa falló que la gente podía solicitarles a los motores de búsqueda que quitaran algunos vínculos sobre sí misma, Andy Donaldson comenzó a recibir llamadas telefónicas.

Su compañía británica, Hit Search, había creado un servicio para que empresas y particulares monitorearan cómo y dónde se los mencionaba por todo Internet. Ahora, quienes llamaban querían saber cómo podían aprovechar la inesperada decisión del tribunal.

Hit Search –como un creciente número de compañías europeas– vio de repente el potencial de obtener ganancias del fallo europeo al “derecho a ser olvidado”.

“Es toda una nueva oportunidad de negocios para nosotros”, notó Donaldson, el director de la compañía. “La gente quiere proteger la forma en la que aparece en los resultados de las búsquedas”.

Señaló que los precios se inician en 50 libras ($85) mensuales por monitorear con cuánta frecuencia se menciona a alguien en línea y solicitar la remoción de esos vínculos.

En mayo, el Tribunal de Justicia falló que cualquiera –personas que vivan en Europa y, potencialmente, las que vivan fuera de la región– puede solicitar a los motores de búsqueda que quiten los enlaces a información en línea, si cree que ellos violan su derecho a la privacidad.

Ya se han presentado 70.000 solicitudes en un formulario en línea que creó Google, la cual opera el motor de búsquedas dominante en Europa. Sin embargo, proporcionó pocos detalles sobre cómo decide cuáles enlaces quitar y apenas a finales de junio empezó a decirles a las personas si había aceptado sus solicitudes.

Ventana de negocio. La confusión en torno a cómo debe acatarse el fallo ha creado oportunidades de negocio, prácticamente de la nada.

Reputation VIP, una empresa emergente francesa que ayuda a compañías y particulares a manejar en Internet la reputación que tienen, ofrecía un servicio que costaba hasta 3.000 euros ($4.000) mensuales para minimizar los efectos de la publicidad negativa de marcas o celebridades, tratando de influir en el tipo de enlaces que se pueden encontrar por medio de los buscadores en línea.

Después del fallo del tribunal, Bertrand Girin, el director ejecutivo de la compañía, creó un producto distinto, orientado a particulares que quieren ayuda para presentar las solicitudes ante los motores de búsqueda. El servicio incluye plantillas de textos que la gente usa en casos específicos, como quitar enlaces a un domicilio particular o referencias en línea a un divorcio.

El producto también permite que las personas entreguen solicitudes mediante el sitio web de la compañía o hacerlo con el formato independiente, en línea de Google.

Hasta ahora, el servicio –llamado Forget.me– es gratuito. No obstante, Girin espera cobrarles a los clientes, en algún momento, a través del modelo llamado freemium , con el que las personas reciben gratis el servicio básico y luego pagan una prima por los agregados, como cartas hechas específicamente para un cliente.

“Vimos una oportunidad”, señaló Girin, y agregó que su compañía ha entregado, hasta ahora, alrededor de 2.000 solicitudes relacionadas con más de 7.600 enlaces en línea. Aproximadamente, la mitad de ellas se hicieron en nombre de británicos, franceses y alemanes.

Ver más allá. Iain Wilson, el socio en protección de datos en el bufete jurídico Brett Wilson en Londres, dijo que muchas de estas compañías no comprendieron las complejidades del fallo del tribunal europeo, el cual incluye decisiones sobre si la causa potencial estaba vinculada a la privacidad en línea de alguien y cuál es la mejor forma de entregarles las solicitudes a los motores de búsqueda para que quiten los vínculos dañinos.

Mientras las compañías se atropellan para ofrecerles a los posibles clientes nuevas formas de enviar solicitudes a Google, la mayoría de los más de 70.000 formatos entregados han sido los de la compañía. Google no les cobra a las personas por enviarlos.

Andy Donaldson, derecha, es el  director de Hit Search, una de las compañías que está haciendo negocio con el fallo europeo.  |  TOM JAMIESON/NYT
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Andy Donaldson, derecha, es el director de Hit Search, una de las compañías que está haciendo negocio con el fallo europeo. | TOM JAMIESON/NYT

Rishi Lakhani, un consultor en mercadeo independiente en línea, en Gran Bretaña, dijo que presentó 30 documentos ante Google, en nombre de cinco clientes.

Hasta para las compañías que ofrecen cierta experiencia y pericia, el trámite de las solicitudes no siempre es fluido.

Simon Wadsworth, director administrativo de Igniyte, una agencia de reputación en línea en Gran Bretaña, dijo que Google rechazó casi todas sus solicitudes iniciales que presentó en nombre de sus clientes. Muchos de los rechazos, dijo, se debieron a que Google insiste en que los enlaces a la información de interés público deben permanecer en línea. Notó que su compañía está aprendiendo de los fracasos.

“Nadie sabe en realidad cuál es el criterio”, dijo, en referencia a la respuesta que da Google a las solicitudes en línea que hacen las personas. “Hasta ahora, hemos recibido muchos no. Se trata totalmente de la tierra de nadie”.

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