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Camellos electorales

Actualizado el 18 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Camellos electorales

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Si una persona quisiera destinar un bien a un fin determinado, y quisiera que el compromiso fuera estable y hasta independiente de ella misma, puede crear un fideicomiso. El fideicomiso pasa a ser propietario del bien y está obligado a destinarlo al fin querido por el fundador. El fideicomiso, cuyo nombre alude a la fe que merece, no podría decidir por el camino hacer con los bienes bajo su responsabilidad, lo que le viniera en gana.

Si un votante se afilia a un partido, o como la inmensa mayoría, tiene simpatías por un partido, el día de las elecciones va y vota por esa bandera para presidente, diputados y todo lo demás.

Se puso bajo esa bandera, quizá porque le gustó lo que leyó o escuchó sobre el programa de gobierno. Pero luego el partido puede ejercer el poder haciendo caso omiso del programa o haciendo lo contrario de lo que ofreció en campaña. ¿A quién se le puede reclamar esa violación de la voluntad del votante?

No es ilusorio pensar en un organismo electoral que fuera el garante de que lo que se ofrece en campaña fuera cumplido y como la norma no está completa si no hay sanción, se podría sancionar al Partido con una suspensión para los próximos comicios, o con la renuncia obligatoria de tantos diputados electos. El asunto es importante, por analogía. Veamos. Si un partido dice que dedicó tales dineros a gastos de campaña y no es así, se expone, por unos pesos, a una sanción penal. Así de respetable es para el tribunal electoral lo relacionado con las campañas políticas. ¿Por qué entonces, con impunidad, los partidos se olvidan de sus compromisos cuando ejercen el poder?

En tiempos de desencanto electoral, es importante que los ciudadanos vuelvan a tener fe en su voto. La madurez de una democracia debería llevarlos a poder exigir responsabilidad a quienes se lo piden. Y la responsabilidad que merece es que el voto no sea una adherencia a la vocinglería de campaña, sino una contribución a que se realicen los planes que se formulan y se publicitan.

Un día, contar los votos y auditar las cuentas, será algo que se haga mediante mecanismos electrónicos. ¿Se está preparando el tribunal electoral para trasladar sus énfasis a temas de mayor significado? ¿O está tranquilo colando el mosquito y dejando pasar el camello?

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