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Álvaro Cedeño:A votar como adultos realistas

Actualizado el 24 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Álvaro Cedeño:A votar como adultos realistas

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Esta elección es singular. Nunca vimos nada igual. Pero cuidado con las causas. Podría ser singular porque nosotros hemos cambiado. Agreguemos más cambio y podríamos producir un nuevo país. Exorcisemos el caudillismo. No hay candidatos mesiánicos. Nadie nos liberará. Nadie nos desarrollará. Pugnemos por la autonomía de nuestras acciones cotidianas. Pongámonos las pilas y tomemos las cosas más en serio: la adquisición de destrezas, la búsqueda de oportunidades, el buen uso de nuestro tiempo.

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¿Y entonces, no importa quién encabece el Poder Ejecutivo? Los resultados dependen tanto de sus talentos como del papel que los ciudadanos desempeñemos. Llenémonos de desesperanza y negatividad, y nadie nos hará levantarnos. Esperemos que el caudillo haga milagros y nos llenaremos de frustración. Dejemos de informarnos y seremos presa del rumor fácil. No participemos en gestiones populares de monitoreo sobre cómo marcha el gobierno, miremos en otra dirección cuando hay que mostrar malestar o indignación, y dejaremos de ser habitantes en activo. Dejemos de preocuparnos por los defectos del sistema político y estaremos prolongando su ineficacia. Toleremos como insolubles las ineficiencias del Congreso y seremos cómplices. El voto debe ser respaldado con cuatro años de responsabilidad cívica.

Elegir a quien presidirá el Poder Ejecutivo es un acto de delegación. Tenemos responsabilidad al elegir. Pero también una responsabilidad al vigilar. Al delegar, se acepta que los gobernantes cometan errores. En beisbol, desde 1941 nadie acierta al bate más de cuatro de cada diez veces. A veces el problema no son los errores sino la omisión, ya que como se dice, fallamos en el cien por ciento de lo que no intentamos.

Pero no se trata solo de esperar acciones con buenos resultados. Fundamentalmente de lo que se trata es de que, desde la primera magistratura –magister, maestro- se conciba un rumbo que valga la pena, se lo divulgue y se entusiasme a todos aquellos cuya energía lo hará posible.

Deberá innovar pero no intentar inventar lo que ya está inventado y funciona bien. Escuchar y discernir qué hacer con lo que escucha.

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