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Álvaro Cedeño: Dos preguntas

Actualizado el 22 de agosto de 2016 a las 12:00 am

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Álvaro Cedeño: Dos preguntas

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Según Marcus Buckingham, en entrevista de Anita Bruzzese publicada en The Fast Track , todo la función del líder se podría reducir a la formulación de dos preguntas, ¿Cuáles son tus metas de esta semana? ¿En qué puedo ayudarte? Esto se aplica, tanto al jerarca como al jefe de unidad de trabajo, con respecto a sus colaboradores inmediatos.

Al poner esto en práctica podríamos encontrar mejoras posibles a la relación de liderazgo, jefatura, o en general a la conducción de personas en el trabajo. Erradicaría por ejemplo, la omisión de los líderes que no conversan con sus colaboradores individualmente sino en las reuniones de mando y ordeno, en las cuales se transmiten comunicados pero no existe verdadera comunicación. O la deficiencia de líderes que teniendo esas conversaciones personales las saturan de contenidos de poco significado.

La primera pregunta estimula el pensamiento estratégico permanente y ayuda a los colaboradores a permanecer alineados con la estrategia. Es como un salvavidas para rescatar al colaborador de la correntada de lo cotidiano. Esto es fundamental en funciones no estructuradas, abiertas a la iniciativa, a la innovación, pero también es útil para romper moldes en funciones muy estructuradas, muy rutinarias. En este caso, ayudan al colaborador a levantar la mirada desde la rutina hacia temas tan importantes como los de cómo operar de manera diferente, cómo reubicar recursos de producción, cómo eliminar lo innecesario, lo redundante.

Estos contactos instantáneos son una forma de llevar al día a día el contacto del líder con la función de innovación, lo cual es vital en actividades donde la tendencia al cambio es muy intensa.

La segunda operativiza una de las funciones importantes del jefe: dar apoyo, entrenamiento, guía, contexto estratégico, coaching , que son permanentemente necesarios y no pueden ser relegados solamente a aquellas situaciones cuando los malos resultados lo hagan indispensable.

Convertir en práctica habitual la formulación de estas preguntas, permitirá a los conductores del trabajo de otros, olvidar las largas listas de los rasgos de un buen líder y establecer en torno a ellas una relación productiva con sus colaboradores.

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