Economía

Vida en la empresa

Álvaro Cedeño: El buey de piraña

Actualizado el 09 de noviembre de 2015 a las 12:00 am

Economía

Álvaro Cedeño: El buey de piraña

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Una negociación saludable es una búsqueda de acuerdos que contengan ganancias para todas las partes. Pero hay negociaciones que no pueden ser saludables. En una gestión de liberación, de una persona, de una comunidad, de una institución, cuando existe una situación en que una parte está oprimiendo a la otra, no hay ganancia posible para el opresor, como no sea la satisfacción ética de terminar con una situación indebidamente creada y que le produce ganancias también indebidas.

Cuando se gestiona que B le devuelva a A algo qu, en derecho o en justicia, le pertenece, no hay concesiones como la de aceptar que la devolución sea parcial.

Hay que estar alerta en la negociación, para evitar la táctica torcida denominada el buey de piraña.

Cuando los vaqueros guían sus manadas y deben atravesar un río donde hay pirañas, en vez de cruzar el río con toda la manada y arriesgarse a perder muchos animales, toman un buey de poco valor, van río arriba, y lo introducen a la corriente.

Hacia ahí acuden las pirañas y dejan el paso libre aguas abajo. Entonces se aprovecha para hacer pasar a la manada por el agua ahora libre de peligros.

Una entidad puede sacrificar las fiestas de fin de año, pero cuidado eso no sea el buey de piraña con el cual se pretende distraer la atención de la opinión pública, para que deje de enfocar hacia el verdadero problema.

El verdadero problema no son los gastos de las fiestas de fin de año. El verdadero problema son los beneficios desproporcionados, injustificados y obtenidos por manipulación o por negligencia de quienes debieron haberlos evitado.

Una actitud constructiva ante este tema es ponernos en los zapatos de los receptores de beneficios abusivos.

Tenemos que entender que querrán conservarlos. Que quizá no intervinieron en gestionarlos. Que van a tener una pérdida cuando fueran abolidos. Que tienen razones para defenderlos. Esto evitará que nos polaricemos, unos blandiendo el índice acusador y otros mirando en otra dirección.

La solución de los problemas políticos debe incluir al mayor número. No solo a quienes en ese momento sienten que son los buenos.

  • Comparta este artículo
Economía

Álvaro Cedeño: El buey de piraña

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota