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Álvaro Cedeño: Minutas con levadura

Actualizado el 24 de julio de 2017 a las 12:00 am

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Álvaro Cedeño: Minutas con levadura

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Toda reunión debe tener una minuta de lo que se acuerda. Pero eso no es suficiente. Mucho de lo que se maneja en una buena reunión son perspectivas, visión, aspiraciones, reflexiones hacia el futuro. Y eso es de alto valor aunque no contenga ningún acuerdo.

En estos tiempos de Industria 4.0, conviene desplegar las antenas, abrir las ventanas, desentiesar los grupos de trabajo.

Por eso, especialmente en las reuniones donde priva la creatividad, en las cuales el objetivo es la innovación, las minutas deben recoger hasta los chistes, las paradojas, las analogías, las exageraciones, los simbolismos.

Son minutas destinadas no solo a ser leídas y manifestar conformidad. No son documentos históricos. Son sondas hacia el futuro.

Por tanto, deberían ser miradas como documentos colaborativos, sobre los cuales, todos los participantes, deberían ir agregando aportes.

Así las reuniones no tendrían hora de terminación, sino que se extenderían hasta donde se extienda el interés sobre el asunto, porque los esfuerzos de innovación, ni duermen ni terminan.

La minuta ha de ser un sitio para seguir pensando, para seguir cuestionando, para seguir creando, porque este nuevo mundo donde el norte ya no está en el Norte, así lo demanda.

Quienes hacen las minutas a veces filtran las digresiones y están orientados solo a respaldar legalmente lo acordado o a construir listas de seguimiento de acuerdos.

La experiencia enseña que esas digresiones a menudo contienen ideas de gran valor. Entonces hagan dos minutas. Una para guardar las espaldas, para rendirse a la historia. Otra para ir fermentando el futuro. Para dejar abierto el flujo de inspiración. Para permitir que el matiz de hoy se convierta en color mañana. Para dejar sembradas ideas y abrir el cielo para que sigan recibiendo sol y agua.

Solo hay algo peor que una minuta limitadora: ninguna minuta. Porque esto sí que es una invocación al viento, para que se lleve todo lo que se pensó, se dijo, se creó. n

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