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Álvaro Cedeño: Cultura de calidad

Actualizado el 07 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Álvaro Cedeño: Cultura de calidad

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La calidad en los productos y en los servicios, nos beneficia. Una comunidad madura, desarrollada, debería tener sensibilidad por la calidad. La educación debería conducir hacia esa sensibilidad. Se nos educaría tanto en la dirección de exigir calidad, de disfrutarla, de admirarla cuando la detectemos. Y también en la dirección de producirla con responsabilidad. ¡Fuera chapuzas! Nunca más un “más o menos”. Siempre un esfuerzo extra por completar lo que el producto o servicio está llamado a ser.

Hay un comentario cínico sobre las bajas remuneraciones, el cual pone en boca de los colaboradores esta frase espantosa: como ellos hacen como que me pagan, yo hago como que trabajo. Eso podría aplicarse a otros entornos. El estudiante, por ejemplo, diría: como ellos hacen como que enseñan, yo hago como que estudio.

Posiciones como esas son erosionantes para una vida en sociedad digna de seres humanos desarrollados. Me simpatizan los movimientos de protección al consumidor. Recuerdo a su santo patrón Ralph Nader, en los años sesenta, cuando puso en dificultades a la General Motors con su libro Inseguro a cualquier velocidad , el cual señalaba deficiencias de un determinado modelo de esa marca.

Pero más valioso que una buena oficina de protección al consumidor, son consumidores críticos que hacen sus propios esfuerzos por reclamar contra los productos cuya calidad no les satisface. Hoy, con la facilidad de comunicación que ofrecen las redes sociales, el poder de los consumidores ha aumentado. Están abiertas las posibilidades de influir en la mejora de servicios y productos, públicos o privados.

Los actores de espectáculos musicales o teatrales, siempre le han temido a los tomates. Imaginemos a los estudiantes manifestando de manera ordenada pero vehemente su protesta cuando sienten que se les está haciendo malgastar su tiempo en clases desordenadas, repetitivas, llenas de obviedades, carentes de sentido. Su tiempo de estudios es escaso, pasa. Terminará. Por eso parece justificado que gestionaran para que carreras y docentes hicieran el mejor uso de su tiempo y se los llenaran con actividades formativas de calidad.

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