Por: Ricardo González 15 junio, 2015

Nos encontramos a la mitad del camino, entre la elección de un directorio legislativo que propuso no aprobar más impuestos mientras no se redujera el gasto público, y la presentación del Presupuesto de la República del 2016. De lo que entendimos en los discursos del 1.° de mayo y de las provechosas recomendaciones que brindó la contralora general de la República, la solución al problema fiscal tiene que incluir el recorte del gasto estatal.

Mientras tanto, en la Asamblea hay un proyecto de ley para la “creación” del impuesto a las personas jurídicas, tributo que ya existe pero se encuentra en estado de “aplicación disminuida” por la nulidad parcial decretada por la Sala IV.

La exposición de motivos de un proyecto revela su trasfondo ideológico y la intencionalidad de sus gestores. En el caso de este, encontramos las siguientes frases:

“Ahora bien, el déficit fiscal se puede atacar por dos vías directas: la reducción en el gasto público o el aumento en los ingresos. Considerando su inflexibilidad, la reducción del gasto puede convertirse en un arma de doble filo, ya que como se indicó en líneas anteriores, si el gasto público se reduce lo suficiente como para tener un efecto aceptable en el déficit, se tendrían que sacrificar programas fundamentales como la educación, la seguridad ciudadana, la justicia, la salud, la atención de la deuda, y la solidaridad social, que son los que consumen la mayor parte del presupuesto nacional, todo de lo cual nuestra situación actual es plena prueba, ya que el aplazamiento en la realización de reformas legales necesarias, y la reducción excesiva del gasto público, se han traducido en desatención de programas de inversión en educación e infraestructura vial, por citar algunos ejemplos muy claros. Esta situación deja claro que, sin perjuicio de las mejoras que se puedan lograr en la asignación y ejecución presupuestaria, es a los ingresos y al crecimiento de la economía a los que corresponde la mayor parte de la tarea”.

El resumen de “motivos” es el siguiente: como no es posible reducir el gasto público, entonces deben aumentarse los impuestos. No avanzamos Sancho, vamos hacia atrás.