4 febrero

Ha sido un tema constante en la historia del ser humano, la distribución del ingreso que se genera anualmente por la utilización de los factores productivos en la generación del producto interno bruto de un país.

En un mundo ideal, algunos promueven la igualdad absoluta, donde cada porcentaje de la población económicamente activa reciba la misma proporción del ingreso. Gráficamente a esa línea de 45 grados se le llama curva de equidad.

Mi regreso a la vida real
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En la práctica, sin embargo, lo que ocurre es una distribución donde un amplio porcentaje de la población concentra una porción minoritaria del ingreso y por el contrario, una cantidad más reducida de personas recibe una proporción mayor del ingreso. Gráficamente a esta forma de distribución se le conoce como la Curva de Lorenz.

Por ejemplo, en Costa Rica, en el 2016, el 20% de la población más pobre recibió el 3,9% de los ingresos, mientras que en el nivel más alto, el 50,7%.

A la forma más común de medir la desigualdad o concentración de la distribución del ingreso se le conoce como el coeficiente de Gini, que no es más que un cociente que se calcula como el área entre la curva de Lorenz y la línea de Igualdad Absoluta respecto al área total debajo de la línea de igualdad.

Al ser un cociente, su valor varía en una escala de 0 a 1. En el caso extremo, cuando el Coeficiente de Gini es cero, es porque la curva de Lorenz se asemeja totalmente a la línea de distribución perfecta o equitativa y por el contrario, es 1 en el caso extremo donde un solo individuo recibe todos los ingresos.

Entre más se acerque el cociente a 0, mejor o más equitativa es la distribución del ingreso y por el contrario, entre más cerca de 1, mayor desigualdad.

En Costa Rica, el Instituto Nacional de Estadística y Censos hace un trabajo extraordinario por medio de la Encuesta Nacional de Hogares, donde se calcula el coeficiente de Gini y su evolución en el tiempo. Por ejemplo, el último dato es que en el 2016, dicho coeficiente fue de 0,521 mientras que en el 2010, 0,503, es decir, que a lo largo del tiempo la desigualdad o inequidad se incrementó en el país.

El Banco Mundial presenta periódicamente los coeficientes por país en el mundo, siendo el país más equitativo Noruega con un valor de 0,259 y el más desigual o de concentración de los ingresos, Sudáfrica con 0,634.

Finalmente, en el Foro Económico Mundial recientemente se publicaron los principales riesgos que afectarán al planeta en el 2017, siendo el número uno la desigualdad en la distribución de los ingresos donde, por ejemplo, en el periodo del 2009 al 2012, en los Estados Unidos, los ingresos en poder del 1% más rico de la población crecieron 31%, mientras que menos del 0,5% fue el crecimiento de los ingresos del 99% restante de la población.

Ojalá nuestros gobiernos eviten el refrán: El dinero en el mundo siempre estará mal distribuido, porque nadie piensa en la manera de distribuirlo, sino en la manera de quedárselo.