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Los asesinos de Medicare

Actualizado el 03 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

En verdad, la descarada deshonestidad de Ryan hasta a sus críticos dejó sin aliento.

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Puede que el discurso de Paul Ryan la noche del miércoles 29 de agosto haya logrado una cosa buena: Puede que finalmente haya disipado el mito de que es un conservador serio y honesto. En verdad, la descarada deshonestidad de Ryan hasta a sus críticos dejó sin aliento.

Algunas de sus mentirillas fueron triviales, como su insinuación de que el presidente Obama es responsable por el cierre de una planta de automóviles en su pueblo natal, aunque la planta se había cerrado antes de que Obama llegara a la Casa Blanca. Otras fueron irritantes, como su mojigata afirmación de que “la más veraz de las medidas de cualquier sociedad es la forma en que trata a aquellos que no se pueden defender o valer por sí mismos”. Esto fue dicho por un hombre que propone salvajes recortes en Medicaid, los cuales provocarían que millones de estadounidenses vulnerables pierdan la cobertura de atención médica.

Ryan –quien ha propuesto $4,3 billones en reducciones de impuestos durante la próxima década y solo aproximadamente $1,7 billones en recortes de gastos específicos– todavía se hace pasar por un luchador contra el déficit.

Empero, la gran mentira de Ryan –y, sí, merece tal designación– fue su afirmación de que “una administración Romney-Ryan protegerá y fortalecerá Medicare”. En verdad, asesinaría al programa.

Antes de llegar a ese punto, permítanme mencionar nada más que Ryan se ha metido de lleno en la línea del partido con respecto a que el plan del presidente para recortar los gastos de Medicare en alrededor de $700.000 millones durante la próxima década (ahorros logrados al pagar menos a las compañías de seguros y a los hospitales, no reduciendo beneficios) es una cosa pavorosa, pavorosa. Sin embargo, hace apenas unos días, Ryan todavía promovía su plan de presupuesto, que incluía esos mismos ahorros.

Volvamos a la gran mentira. El Partido Republicano está ahora firmemente comprometido a reemplazar Medicare con lo que podríamos llamar “Vouchercare” (“Vale para cuidados”). El gobierno ya no pagaría sus cuentas médicas principales; en vez de eso, le daría un vale que se podría aplicar a la adquisición de un seguro privado. Si el vale resultaba insuficiente para comprar una cobertura decente, bueno, ese sería problema de la gente.

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Lo que es más, los vales es casi seguro que resultarían inadecuados; su valor se establecería mediante una fórmula que no toma en cuenta probables aumentos en los costos de la atención médica.

¿Por qué iba alguien a pensar que esta era una buena idea? La dirigencia del Partido Republicano dice que esto “le daría poder a millones de adultos mayores para controlar sus decisiones personales en atención médica”.

¡Muchísimas gracias! Porque aquellos de nosotros que estamos demasiado jóvenes para recibir el beneficio de Medicare ya sentimos lo que es tener ese poder de decisión personal, ¿saben?, al tratar con las compañías de seguros.

Pero ¿no bajarían costos las aseguradoras privadas mediante la magia del mercado? No. Toda –recalco toda – la evidencia dice que los sistemas públicos, como Medicare y Medicaid, tienen menos burocracia que las aseguradoras privadas (si no puede creer esto es porque nunca ha tenido que lidiar con una compañía de seguros) y mayor poder de negociación que ellas, y son mejores que el sector privado en cuanto a controlar costos.

Ya sé: esto va a contrapelo del dogma del mercado libre, pero es sencillamente un hecho. Uno puede ver este hecho en la historia de Medicare Advantage, que es administrado por medio de aseguradoras privadas y de manera constante ha tenido costos más altos que el Medicare tradicional. Uno lo puede ver en comparaciones entre Medicaid y el seguro privado: Medicaid cuesta mucho menos. Uno lo puede ver haciendo comparaciones internacionales: Estados Unidos tiene el sistema de salud más privatizado en el mundo desarrollado y, por mucho, los costos de atención médica más altos.

Entonces, Vouchercare significaría costos más altos y menos beneficios para los adultos mayores. Con el paso del tiempo, el plan republicano sencillamente acabaría con Medicare como lo conocemos, y mataría lo que Medicare se supone que provee: acceso universal a la atención esencial. Los adultos mayores que no tuvieran los medios para complementar sus vales con mucho dinero adicional, sencillamente serían desafortunados.

Sin embargo, el Partido Republicano promete que mantendrá Medicare como lo conocemos para aquellos que tengan más de 55 años. ¿Deben sentirse tranquilos los que nacieron antes de 1957? La respuesta, de nuevo, es no .

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Por una parte, revocar Obamacare provocaría que los estadounidenses de mayor edad perdieran importantes beneficios que la ley provee, incluyendo la forma en que cierra el “hueco de la rosca” en la cobertura de medicamentos y la forma en que protege a quienes se jubilan a edades tempranas.

Más allá de eso, la promesa de beneficios sin modificaciones para los estadounidenses de cierta edad sencillamente no es creíble. Piense en la dinámica política que surgiría una vez que alguien nacido en 1956 todavía recibe Medicare completo mientras que alguien nacido en 1959 no tiene acceso a una cobertura decente. ¿En verdad sería una situación estable? Desataría la guerra política entre las poblaciones base, y las posibilidades son altas de que las poblaciones base más viejas pronto hallen que les han quitado sus supuestas garantías.

La interrogante ahora es si los votantes entenderán lo que realmente está sucediendo (que depende en alto grado de si los medios informativos cumplen con su tarea).

Ryan y su partido apuestan a que pueden abrirse paso en esto a la fuerza, haciendo creer que son los verdaderos defensores de Medicare al tiempo que trabajan para asesinarlo. ¿Se irán a salir con la de ellos?

Traducción de Gerardo Chaves para La Nación

Paul Krugman es profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía del 2008.

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