Por: Esteban Ramírez 10 septiembre, 2016

El trabajador millennial se transformó en una suerte de personaje mítico de la era de la información, que ganó mayor relevancia al calor de la poscrisis. Lo planteo, no como una negación de su existencia y relevancia, sino como reflexión ante la brecha que se abre entre la percepción que la sociedad construyó en torno a ellos, lo que ellos realmente anhelan y el panorama que ofrece el mercado laboral para ayudarles a cumplir sus expectativas.

El estudio Carreras profesionales de los Millennials: Horizonte 2020 , de ManpowerGroup, que entrevistó a 19.000 trabajadores de esta generación (jóvenes de 20 a 35 años), ayuda a romper el estereotipo del muchacho talentoso pero volátil, que espera la primera oportunidad para e irse de la empresa en busca de nuevas aventuras.

Por el contrario, el informe revela que dichos jóvenes priorizan el dinero (91%), la estabilidad laboral (91%) y el tiempo libre (90%) sobre la flexibilidad laboral (85%) y la posibilidad de aprender nuevas habilidades (83%). Los datos muestran que les atrae, por goleada, los empleos de tiempo completo, el 72% trabaja así en la actualidad y el 62% espera mantener esa condición en el futuro. El trabajo autónomo, ocasional, los llamados “camarones” o el pluriempleo todavía cautivan a muy pocos: a lo sumo al 20%, en el mejor de los casos.

Vemos, entonces, como las expectativas de los millennial se distancian del estereotipo que de ellos existe; sin embargo, lo que ofrece el entorno laboral podría también alejarse de ese “empleo ideal”.

Para ilustrar lo que escribo me valgo de otro estudio cuyos resultados fueron revelados esta semana por El Financiero . La Encuesta Estudiantil Universum del 2016, que entrevistó a unos 8.000 estudiantes de 48 universidades de Costa Rica, indica que las instituciones y empresas del sector público son los empleadores más atractivos para esta población (supondría que una mayoría son millennials ).

La posibilidad de un mejor equilibrio entre trabajo y vida personal y la garantía de un empleo fijo y estable son parte de las razones que alimentan esta preferencia. Sin embargo, la frágil situación fiscal del país y cambios en mercados como el financiero o el de telecomunicaciones, pusieron sobre la mesa la revisión de los esquemas de remuneraciones, beneficios, perfiles profesionales y tipos de contratación en el sector público.

La garantía de inamovilidad en el empleo público parece desgastarse, un escenario que los futuros trabajadores deberían incorporar dentro de sus expectativas.

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