Por: Esteban Ramírez 22 octubre, 2016

Camino al trabajo, detuve el automóvil frente a la señal de alto y por la ventana lateral izquierda observé una motocicleta que se acercaba a gran velocidad. El muchacho despegó la rueda delantera del pavimento y avanzó varios metros en una pirueta temeraria, para luego perderse entre la fila de vehículos.

Uber se pasea por la banca
Uber se pasea por la banca

Ese mismo día, la Superintendencia General de Seguros (Sugese) anunció las nuevas tarifas del Seguro Obligatorio de Vehículos Automotores (SOA), las cuales aumentarán casi 7%, en promedio, para el 2017, un incremento fuerte, que la entidad achacó a la alta incidencia de accidentes de tránsito, donde las motocicletas son protagonistas. Entonces, la escena de la mañana, regresó a mi mente.

Ni los motociclistas son demonios de la carretera ni los automovilistas somos santas palomas; lo triste es que a la hora de los choques y los datos fríos, los primeros, son los mayores perdedores. Las motos son menos del 20% de los contribuyentes del SOA, pero el año pasado, consumieron el 62% del gasto total en atención médica, que sumó ¢28.880 millones en los primeros ocho meses. En ese periodo hubo 9.546 percances en moto, 33% más que entre enero y agosto del 2015.

La siniestralidad en las carreteras tiene un alto costo humano y también en el SOA, que por tanto accidente este año terminará con una pérdida de ¢1.500 millones, según proyecta el Instituto Nacional del Seguros (INS). ¿Está cada vehículo (motos, carros, autobuses, etc.) pagando lo correcto según su nivel de riesgo, tanto en ocurrencia como en el impacto que genera?

Los ajustes que deben hacerse para rellenar el agujero del SOA y prevenir que se forme otro nuevo pasan por eliminar distorsiones, omisiones y los subsidios cruzados que arrastra el seguro.

Veamos un caso. La cobertura básica de la póliza es hasta de ¢6.000.000 por afectado, suficiente para cubrir las necesidades del 90% de los lesionados. Esta cifra lleva varios años sin cambios: Sugese la revisó en abril y la dejó igual.

El análisis de costo se hace con base en los gastos que reportan el INS y la Caja Costarricense de Seguro Social, pero la misma Sugese aclara que la Caja no está facturando al INS todos los gastos de atención en los que incurre, una vez que se agota la cobertura del SOA.

Es probable que la cobertura actual esté subestimada y que la Caja subvencione el faltante. Esto debe corregirse a partir del 2017 (marzo), lo que significa que el monto de la atención podría elevarse y, esto, mínimo, abrirá la discusión de si la tarifa del seguro, también subirá.