El último informe publicado por el INA, denominado Modernización de la Formación Profesional en Costa Rica, deja mucho que desear al revelar que solo 25% de sus graduados obtiene empleo en su campo

Por: Gerardo Corrales 10 noviembre


Uno de los primeros aprendizajes de la economía es que los recursos económicos son escasos y de uso alternativo, mientras que las necesidades humanas son diversas e ilimitadas. Por eso, toda decisión de asignación de recursos a una actividad especifica lleva implícita un sacrificio de otras necesidades que se dejaron de satisfacer, conocido como el costo de oportunidad.

En el caso de nuestro país, por mandato constitucional se tomó la decisión de asignar el 8% del producto interno bruto (PIB) para financiar la educación, es decir, anualmente se destinan cerca de $4.400 millones.

Economista Gerardo Corrales: En el caso de nuestro país, por mandato constitucional se tomó la decisión de asignar el 8% del Producto Interno Bruto para financiar la educación. Foto Adrián Soto.
Economista Gerardo Corrales: En el caso de nuestro país, por mandato constitucional se tomó la decisión de asignar el 8% del Producto Interno Bruto para financiar la educación. Foto Adrián Soto.

En finanzas, se acostumbra a medir la rentabilidad como la comparación del valor presente de los beneficios futuros con el costo de la inversión realizada y a esa tasa de rendimiento se le llama la tasa interna de retorno (TIR) de la inversión.

Por ejemplo, el último informe publicado por el INA denominado Modernización de la Formación Profesional en Costa Rica deja mucho que desear al revelar que 25% de sus graduados obtiene empleo en su campo y que 60% de los desempleados que ingresaron a estudiar al INA no consigue empleo.

No puede haber mayor frustración para el individuo y para el país, de hacer esta inversión significativa y que los beneficios esperados a futuro del todo no se den, tirando por la borda miles de millones de dólares.

Esta situación que revela el estudio del INA debería ser mandatorio para todos los beneficiarios de ese 8% en una rendición de cuentas de los usos y beneficios que se le están dando a esos dineros.

De igual forma, me parece que con carácter de urgencia, debe revisarse la oferta y los planes educativos para que se ajusten a la demanda del mercado laboral ya que, por ejemplo, uno de cada tres empresarios opina que las carreras del INA no responden a las necesidades del sector productivo.

También se requiere que las universidades públicas y privadas, así como el mismo INA, se acerquen a los colegios para ayudar a los muchachos en su orientación vocacional.

De igual forma la educación dual, el teletrabajo, la enseñanza del inglés a todo nivel, así como el uso de las nuevas tecnología y dispositivos digitales son necesarias para que nuestros muchachos sigan siendo competitivos a nivel global.

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