Cifras del recién publicado Latinobarómetro del 2017 muestran que la población de Costa Rica está habituada a ver pasar bajo sus narices la compraventa de artículos robados

Por: Esteban Ramírez 17 noviembre, 2017

¿Alguna vez le han ofrecido vender un objeto robado? En América Latina, en promedio, el 31% de la población responde de manera afirmativa a esta pregunta; sin embargo, en Costa Rica, dicha proporción sube hasta 44%, ubicándonos por encima de la media y a la cabeza del resto de países de la región.

Estos datos provienen del Latinobarómetro 2017, un estudio que, desde 1995, mide, en 18 países de la región, las opiniones de la población sobre la democracia, la corrupción, el cambio climático, el desempeño económico y muchas otras cuestiones.

24 de febrero del 2016. Estudio de GNMedios. Fotos para la columna del periodista Esteban Ramírez. Foto: Albert Marín.
24 de febrero del 2016. Estudio de GNMedios. Fotos para la columna del periodista Esteban Ramírez. Foto: Albert Marín.

La presentación de los resultados del bloque de encuestas del 2017 se hizo a finales de octubre. Además de la mirada longitudinal que permite un estudio que ya supera los 20 años de vigencia, sus hallazgos nos invitan a hurgar en las entrañas de nuestra sociedad, de sus aciertos y contradicciones.

Específicamente en este asunto de los robos, a mí me sorprendió mucho que el país despuntara en una categoría tan poco honrosa. Lo cierto es que el estudio encontró que Costa Rica también está entre los países donde más personas dicen saber que muchos de sus vecinos han comprado artículos robados, como televisores, reproductores de video y teléfonos celulares (24%), apenas superados por Brasil y México.

Aunque los datos permitan afirmar que en Costa Rica el hurto esté más extendido que en otros países de América Latina (el estudio no profundiza en eso), sí pone en evidencia un mercado organizado de compra y venta de lo ilícito, alentado tanto por una oferta de objetos robados como por una demanda que estimula el delito.

Al igual que en otros países de la región, este intercambio se fragua a vista y paciencia de víctimas y autoridades, en sitios bien reconocidos. Cuando a alguien le roban su computadora personal, no es raro escuchar el consejo popular: vaya y búsquelo en una compraventa. Mientras tanto, un proyecto de ley presentado en agosto del 2014 para mejorar controles municipales sobre compraventas y casas de empeño se quedó varado en el Congreso.

Hablamos mucho de las barbaridades de la corrupción en el Estado; del tráfico de influencia, los delitos de cuello blanco y los sobornos. Cuidado porque, mientras tanto, se nos está descomponiendo el barrio.