Economía

Clave Fiscal

Trámites engorrosos

Actualizado el 12 de mayo de 2014 a las 12:00 am

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Trámites engorrosos

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Diversas dificultades generó la reciente aplicación del Transitorio IV del Reglamento de Procedimiento Tributario publicado en La Gaceta del 2 de abril.

Dicha disposición otorgó a todos aquellos contribuyentes que tenían registrado un domicilio fiscal diferente al regulado por el Código de Normas y Procedimientos Tributarios, un plazo de 15 días hábiles, para modificar su domicilio fiscal, ajustándolo a la normativa indicada. El plazo vencía el pasado 5 de mayo y esa modificación de datos debía hacerse “por los medios y en los formatos que establece la Administración Tributaria”.

Una primera dificultad fue la decisión de la Administración de no recibir las modificaciones de domicilio social por vía electrónica. Esto generó filas considerables, pérdida de tiempo y la sensación de que vamos de nuevo hacia atrás en materia de accesibilidad y tecnología. Resulta difícil de comprender que otro tipo de declaraciones de mayor importancia, como la autoliquidación anual de renta, deba ser presentada obligatoriamente vía Internet; mientras que un simple cambio de domicilio requiera que el contribuyente invierta varias horas en desplazamientos, filas e incomodidades.

Otro problema inesperado fue que al llegar a completar el trámite, se pidió un recibo de servicios públicos para “comprobar” la existencia o ubicación del lugar que se estaba señalando. Ese requisito no estaba previsto ni en la ley ni en el reglamento. En tiempos de gestiones electrónicas, no siempre se cuenta con documentos físicos tipo “recibos”, sobre todo cuando los pagos se cargan automáticamente a cuentas bancarias. Además, esos “recibos” no siempre aparecen a nombre de la persona física o jurídica que aparece inscrita ante la Administración Tributaria.

Pero la sorpresa mayor fue que se pedían recibos “vigentes”, es decir, que fuesen de abril o mayo, según la fecha en que se estuviese gestionando el cambio de domicilio fiscal. Al final, la presentación de cualquier “recibo” a nombre de cualquier persona (un vecino por ejemplo) sirvió para completar el trámite. El procedimiento no fue expedito, no fue lógico, no fue razonable, no fue económico, no fue fácil y no fue amigable con el contribuyente. Esperamos mejor trato la próxima vez.

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