Su capacidad de pago se someterá a prueba para saber si tolera alza en tasas

Por: Óscar Rodríguez 24 agosto, 2013
La nueva regulación financiera obliga a que a todos los solicitantes de un crédito se les haga una prueba para conocer su capacidad de pago. Clientes de Bancrédito en la plataforma de servicios. | ARCHIVO/FRANK GUEVARA
La nueva regulación financiera obliga a que a todos los solicitantes de un crédito se les haga una prueba para conocer su capacidad de pago. Clientes de Bancrédito en la plataforma de servicios. | ARCHIVO/FRANK GUEVARA

La aprobación de nueva regulación de supervisión financiera, el lunes pasado, establece cambios en la forma en cómo los bancos, cooperativas, mutuales y financieras evalúan a sus clientes en el proceso de aprobación de un préstamo, sea en dólares o colones.

La principal modificación es la obligatoriedad de realizar a los clientes, sean personas o empresas, un test de estrés que evaluará la capacidad de pago del solicitante del crédito ante condiciones de adversidad económica. Actualmente ya hay instituciones que realizan este análisis.

En dicho estudio, la capacidad de pago de la persona se someterá a variaciones hipotéticas en el tipo de cambio y las tasas de interés. .

La metodología de análisis deberá ser creada por cada banco y comenzará a aplicarse a partir del segundo semestre del 2015, así lo estipuló el cronograma aprobado por el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) el lunes anterior.

“Las personas no deben preocuparse de eso. El test de estrés es un análisis interno que hace el banco para analizar la capacidad de pago de un deudor ante elementos que le puedan afectar”, explicó Javier Cascante, superintendente General de Entidades Financieras (Sugef).

Gerardo Corrales, gerente BAC San José: “El objetivo es que si ocurre una variación adversa, la cuota mensual del crédito no consuma más del 50% del dinero disponible del deudor”

El objetivo es procurar que si ocurriera una variación adversa, la cuota mensual del crédito no consuma más del 50% del dinero disponible del deudor; si esto sucede sería una operación riesgosa, detalló Gerardo Corrales, gerente general del BAC San José.

La situación económica del país, así como la evolución financiera y de negocio de los oferentes también deberán tomarse en cuenta, según las nuevas reglas.

Al finalizar el test, el solicitante será ubicado en un grupo. A quien quede en el uno o el dos se le puede aprobar el crédito; el que entre en el grupo tres o cuatro, es porque carece de capacidad de pago o presenta graves debilidades.

Limpiar expediente. Ante el nuevo panorama de mayor rigurosidad, la principal recomendación de las entidades financieras es que las personas limpien su expediente crediticio, desde préstamos hasta tarjetas de crédito, porque todo eso disminuye su capacidad de pago.

“La liquidez es lo principal. La familia puede tener capacidad para cancelar su cuota por mes, pero resulta que tienen tarjetas, deben a almacenes de electrodomésticos y (deben) el carro. La transparencia del cliente es fundamental”, dijo Randall Quesada, gerente de Negocios de Grupo Mutual.

El historial de pago de los clientes será otro de los aspectos por cuidar. Máximo porque, con los cambios normativos, ahora todas las entidades financieras podrán solicitar a la Sugef el récord crediticio de la empresa o persona, sin la autorización del cliente.

La revisión meticulosa de esta información será fundamental para que el banco determine si aprueba o no una operación crediticia.

“El test de estrés permite tomar decisiones sobre el monto máximo que una entidad financiera podría prestarle a un cliente o decidir del todo que no puede concederle el préstamo”, dijo Maurilio Aguilar, director de Riesgo Corporativo del Banco Popular.