Por: Carlos Camacho 10 septiembre

A pesar de la necesidad de contar con recursos frescos en las finanzas públicas del Estado, esto mediante la reducción del gasto y creación de nuevas fuentes de ingreso, el ambiente político está efervescente y poco propicio para lograr un acuerdo como el que se requiere, con el fin de subsanar la grave situación.

La pregunta que debemos hacernos como agentes económicos es: ¿cómo nos afectaría la no aprobación de la reforma fiscal? El problema de postergar la aprobación de una reforma fiscal será su repercusión en cuanto al aumento de las labores de fiscalización, con herramientas más agresivas, metas de recaudación a niveles más altos, programas más extensivos e inclusivos de diversos sectores sensibles con resultados fiscales bajos, más resultado de la situación económica real que de la estrategia del contribuyente para reducir su tributación.

Hacienda -previsiblemente- entrará en una Intifada en contra de los grupos económicos y los sectores que tradicionalmente han sido más vulnerables, por tener realidades económicas propicias para determinaciones, las cuales, aunque abultadas de manera artificial, cargan al contribuyente con las dificultades de orden probatorio. Entre ellas, en especial, en materias tan sensibles como las operaciones con vinculados dentro y fuera del país, los asuntos de precios de transferencia que de ellos se derivan, así como la aplicación y uso de las fuentes de información a las que ahora tiene acceso la administración para el mapeo de los riesgos fiscales de los contribuyentes.

Si bien una reforma fiscal comporta para el contribuyente un reto de cambios integrales que aplicar, al menos genera una situación de paridad donde, tanto contribuyente como administración, están en condiciones de aprendiz y las reglas son claras y transparentes.

Actos de desesperación por parte de la administración generan un estado de gran incertidumbre legal, con el riesgo de estar próximos a enfrentar severos procesos de fiscalización, tanto de campo como de escritorio, lo que eleva la cobertura potencial de esta acción sistemática de la Tributación.

El contribuyente debe estar listo para las opciones que enfrenta el país en este momento de gran encrucijada. Si usted no quiere ser víctima fácil de uno u otro de los procesos, no se quede como está, podemos ayudarle a detectar sus riesgos.