Mejora en procesos y tecnología bancaria también están entre los objetivos de Montoya.

Por: Gerardo Ruiz R. 30 enero, 2015

San José

La abogada y exdiputada Ruth Montoya es desde el 1°. de enero la primera mujer en presidir la junta directiva de Bancrédito.

Montoya llegó a ese banco público con la intención de mejorar los estándares de servicio al cliente que ofrece la institución.

Su arribo se dio en el contexto de cambios en las juntas directivas de los bancos del Estado, en los que tres de cada cuatro puestos cambiaron de nombre.

La directiva de cada banco público tiene como labor primordial aprobar la estrategia de crédito, presupuestos de cada entidad bancaria y la designación del gerente y otros altos puestos.

En el caso de Bancrédito, Ruth Montoya pretende basar su gestión en el cliente, modernizando procesos, tecnologías y al personal del ente bancario, esto último, a raíz de un proceso de movilidad laboral voluntaria para reducir su planilla en cerca de 130 puestos.

La exdiputada del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ruth Montoya, es la primera mujer en presidir la junta directiva de Bancrédito, desde el 1°. de enero pasado.
La exdiputada del Partido Acción Ciudadana (PAC), Ruth Montoya, es la primera mujer en presidir la junta directiva de Bancrédito, desde el 1°. de enero pasado.

"Estos ejes de trabajo deben dar como resultado un mejor servicio al cliente y una mayor eficiencia operativa de manera tal, que no solo incrementemos nuestro rendimiento sino que nos posicionemos como el banco con los más altos estándares de servicio", señaló.

Las intenciones de la nueva presidenta de Bancrédito son fortalecer el gobierno corporativo para superar los resultados que dio Bancrédito el año 2014, cuando reportó ¢1.077 millones en utilidades, un 59% menos que durante el 2013, cuando reportó ganancias por ¢2.631 millones.

La causa principal de la reducción fue que Bancrédito dejó de administrar los fondos del Sistema de Banca para Desarrollo.

Según Gerardo Porras, gerente de Bancrédito, la meta para el 2015 es cerrar con utilidades por el orden de los ¢2.000 millones, gracias a un aumento neto del 25% de la cartera crediticia.