Directiva aprobó el premio y una semana después vio informe que lo objetaba

Por: Óscar Rodríguez 10 marzo, 2016
El Banco Nacional atribuyó a una interpretación inadecuada de una normativa contable la sobreestimación de las ganancias netas generadas por la entidad durante el 2014. Esto provocó que se pagara dinero de más a sus empleados en el bono de productividad y se realizaran aportes mayores a sectores sociales, según la Auditoría Interna. | GABRIELA TELLEZ
El Banco Nacional atribuyó a una interpretación inadecuada de una normativa contable la sobreestimación de las ganancias netas generadas por la entidad durante el 2014. Esto provocó que se pagara dinero de más a sus empleados en el bono de productividad y se realizaran aportes mayores a sectores sociales, según la Auditoría Interna. | GABRIELA TELLEZ

Un error contable en el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) en el 2014 aumentó el pago del bono de productividad de sus empleados, y los aportes de la entidad a sectores sociales.

Así lo detectó la Auditoría Interna en el Informe Auditoría Especial AGGA-EE-001-2015 , del 30 de abril del 2015, del cual tiene copia La Nación .

El estudio determinó que ese año se sobreestimaron las ganancias que sirven de base de cálculo para pagar el bono de productividad a sus 5.500 trabajadores, así como las contribuciones especiales a cooperativas, créditos educativos, atención de emergencias y el régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte.

La investigación encontró que el incremento en las utilidades fue por unos ¢7.300 millones. El Banco Nacional reportó una ganancia neta de ¢39.633 millones en el 2014, pero la Auditoría concluyó que esta debió ser un 18,4% menor; es decir, ¢32.325 millones.

En una entrevista con este medio, el 30 de enero del 2015, Fernando Naranjo, quien era el gerente en el 2014, calificó las ganancias del Banco como las más altas del último quinquenio.

Bono. La Convención Colectiva del Nacional dicta, en el artículo 63, que el bono de productividad será equivalente al 15% de las utilidades netas.

Con la sobreestimación de las utilidades, el bono a los trabajadores fue de ¢5.944 millones, pero, si se hubiera hecho con la ganancia señalada por la Auditoría, el monto baja ¢4.848 millones, según un cálculo de La Nación .

El bono del periodo 2014 lo aprobó la Junta Directiva el 27 de abril del 2015, según consta en el acta 11.979.

Ese día, los directivos acordaron que el premio a cada empleado fuera equivalente a 0,9544 veces el salario promedio del funcionario (0,5789 veces del salario promedio al descontar cargas sociales e impuestos).

La Subgerencia de Riesgo y Crédito del Banco confirmó, este lunes a La Nación , que el pago del premio se hizo con base en la utilidad de ¢39.633 millones.

Además, Bernardo Alfaro, subgerente del Banco, reconoció a la directiva del Banco que con la sobreestimación de utilidades se pagó “un poco en exceso” en bonos y aportes al sector social, según acta 11.990, de junio del 2015.

El informe de Auditoría recomendó a Juan Carlos Corrales, gerente general a. i. en ese momento, y a la Junta Directiva, investigar el caso y analizar la posibilidad de ajustar el monto correspondiente contra las utilidades retenidas, o bien, contra la utilidad neta del 2015.

El lunes pasado, el Banco informó de que se revirtieron, contablemente, las ganancias de más del periodo 2014 en el 2015. Por eso las utilidades del año pasado fueron de ¢36.800 millones; es decir 7% menos frente a las del 2014.

Yerro. El error del Nacional, según la Auditoría, ocurrió porque la entidad registró sus gastos administrativos como costos para los clientes en las operaciones de créditos formalizadas en el 2014.

Como no registró como egresos el pago de salarios, la entidad bancaria incrementó sus utilidades durante ese año.

La entidad acreditó los gastos administrativos en la cuenta Costos Directos Diferidos Asociados a Créditos, según la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

No obstante, en dicha cuenta solo se incluyen algunos costos en los que incurre un banco al dar un crédito, como avalúos especiales, y que el cliente pagará en el periodo de vida del préstamo. A eso se le conoce como diferir.

Javier Cascante, jerarca de la Sugef, advirtió al Nacional de que los gastos de administración deben reportarse como egresos en el momento que se incurre en ellos, según el oficio Sugef 1323-2015, del 13 de mayo del 2015.

“Preocupa el criterio que ha venido aplicando la Administración (BNCR), en donde considera que los salarios del personal involucrado en el proceso crediticio corresponden a costos que pueden ser diferidos”, señaló Cascante a la entidad en dicha nota.

El Nacional achacó lo ocurrido a una redacción confusa del Plan de Cuentas de Sugef y a la metodología usada por el área de Contabilidad y Finanzas del Banco. Pero corrigió la interpretación de la norma tras la observación de la Superintendencia.

“Dado que la reversión de los costos diferidos se produce de manera natural, al ir extinguiéndose las obligaciones, Sugef acepta una reducción paulatina”, argumentó la Sugerencia de Riesgo y Crédito del Nacional.

Cascante rechazó que la norma contable sea confusa porque solo nueve de las 57 entidades financieras tuvieron problema.

Disputa. Cuando la Junta conoció el informe de Auditoría, se cuestionó fuertemente a la Gerencia General y la propia Auditoría Interna porque el bono a los empleados se había aprobado en la sesión previa, siete días atrás.

“Esa discusión la debimos de haber tenido antes de aprobar los estados (financieros) auditados. ¿Ahora qué vamos a hacer? No podemos disminuir las utilidades del año pasado”, enfatizó la directora Jennifer Morsink, según consta en el acta 11.980, del 4 de mayo del 2015.

La presidenta del Banco, Ana Isabel Solano, enfatizó que, debido a la gran afectación, el error debió señalarse de forma oportuna y no extemporáneamente.

El 1.° de junio del 2015, la Gerencia General presentó a los directivos un informe de seguimiento. Alfaro descartó, ese día, que hubiera una manipulación de la interpretación contable.