Por: Óscar Rodríguez 12 enero, 2015

La crisis financiera del 2007 desnudó la falta de rigurosidad en las juntas directivas cuando grandes multinacionales, como bancos y aseguradoras, cayeron en quiebra debido a los excesos de sus ejecutivos, sumado a la pasividad de sus directivos.

El superintendente de Entidades Financieras, Javier Cascante, recordó que “la Junta Directiva de Lehman Brothers estaba llena de señores muy honorables. Pero cuando explotó el problema y el banco cayó, dijeron que no sabían nada de los riesgos tomados en la entidad”. Para él, esto justifica la reforma que hará más rigurosas las funciones de directivos de banca.

El país tuvo, con la quiebra del Banco Anglo Costarricense en 1994, su propia historia de negligencia en el gobierno corporativo de la que era, en ese momento, la entidad bancaria más antigua en Costa Rica.

“La crisis en Estados Unidos evidenció la necesidad de asignar un rol más activo a las juntas directivas de los bancos, lo cual ha impulsado cambios en las normativas, propiciando un mayor monitoreo y seguimiento de los riesgos”, comentó Guillermo Quesada, presidente de la Cámara de Bancos.

Para Jean Luc Rich, vicepresidente para Centroamérica y gerente de Scotiabank Costa Rica, la experiencia internacional demuestra la necesidad de modernizar las reglas bancarias costarricenses.

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