30 diciembre, 2013

Washington. EFE. La salida del presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, anunciada este año, pone fin a uno de los periodos de política monetaria más expansiva de la historia del banco central de EE.UU. para hacer frente a la crisis resultado del estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.

Bernanke, nombrado por George W. Bush en 2006 y confirmado por Barack Obama en 2009, lanzó una agresiva política de estímulo por medio de un programa multimillonario de compra de bonos y bajó los tipos de interés de referencia a un nivel entre el 0% y el 0,25%, donde se encuentran desde 2009.

Estudioso de la “Gran Depresión” de 1929 y la década posterior, el presidente de la FED no quería que se repitiese la historia en lo que se ha calificado como la “ Gran Recesión” y decidió utilizar todas las herramientas a su disposición para revitalizar la anémica economía.

Y ello debido, especialmente, a las características únicas de esta crisis, marcada por su larga duración y la inusual incapacidad mostrada por la economía estadounidense para repuntar con rapidez.

Entre sus medidas sobresale la la inyección de liquidez mediante la compra de bonos.