Presidente de la institución asegura tener instrumentos para evitar volatilidad

Por: Patricia Leitón 1 febrero, 2015

El precio del dólar ahora flota, pero el Banco Central está listo para evitar volatilidades.

Así lo dejó claro el presidente del ente emisor, Olivier Castro, al anunciar ayer el fin de la banda cambiaria, que rige desde octubre del 2006 , y el inicio de la flotación administrada.

En el sistema de banda el precio del dólar podía oscilar entre un mínimo, que era de ¢500 y un máximo, que ya llegaba a ¢866.

Ahora, el dólar se regirá por la oferta y la demanda de divisas, pero dirigido por el Central.

Castro no prevé grandes cambios, pues, el dólar ya flotaba dentro de esta banda.

Junto con este anuncio el Banco Central también informó de otras medidas y de las proyecciones económicas para este año.

Armas para evitar volatilidad. Una de esas disposiciones es que el Banco comprará hasta un máximo de $800 millones en el 2015 y 2016 para su programa de acumulación de reservas (los dólares que tiene la entidad para hacer frente a dificultades externas).

Dichas reservas se encuentran actualmente en $7.322 millones, y son la principal arma para enfrentar una presión al alza sobre el precio de la divisa.

Por su parte, el plan para acumular reservas es el l instrumento primordial para enfrentar una presión a la baja en la divisa.

“Existe la posibilidad de que en el transcurso del año la cantidad de dólares en el país haga que el tipo de cambio baje (menos demanda de dólares por la caída en el precio del petróleo, la venta del eurobono y la entrada de capitales), pero la entidad se está curando en salud anunciando su disposición de comprar, hasta $800 millones, para evitar esos movimientos”, comentó Hernán Varela, jefe de Estrategia de Aldesa.

Otras medidas. Otra medida es la reducción en la tasa de interés de política monetaria, de 5,25% a 4,75%, a partir de mañana. Esta tasa es la que el Central usa para prestar o captar recursos de otros intermediarios financieros.

Además, la entidad le pondrá encaje (un porcentaje de las captaciones, que las instituciones deben trasladar al instituto emisor) a los préstamos en dólares que pidan las entidades financieras locales en el exterior.

Entre los resultados económicos esperados para este año se encuentran la meta de inflación de 4%, el crecimiento en la producción, de 3,4% y un déficit fiscal que representará un 5,7% de la producción.

Las decisiones del Banco Central recibieron el apoyo de expresidentes de la entidad, como Eduardo Lizano y Rodrigo Bolaños; de los grupos bancarios (la Cámara de Bancos y la Asociación Bancaria Costarricense) y de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).

“El Banco Central nos dice que tratará de evitar grandes fluctuaciones y esto da tranquilidad al sector empresarial, pues da más seguridad a la hora de planear inversiones futuras”, explicó el directivo de Uccaep, Luis Mesalles.

Dudas. Los anuncios también generaron dudas. Una de ellas la planteó Bolaños, quien consideró que al comprar $800 millones, el Banco emitirá colones que luego tendrá que recoger con la venta de bonos , lo cual presionará de nuevo las tasas al alza.

Otras duda que expuso Lizano es que al bajar la tasa de política monetaria, el Central espera darle más oxígeno a la economía, y esto , junto con la baja en los precios del petróleo, aumentaría el crecimiento de la producción. Sin embargo, la proyección del Central es que dicho aumento sea un poco menor al del 2014.

“Uno hubiera esperado que si va a haber más oxígeno a la economía –con una menor tasa de interés, con precios inferiores del del petróleo– que la tasa de crecimiento del PIB no disminuyera, pero ahí el Banco lo tiene de esa manera”, comentó Lizano.

A este expresidente también le llamó la atención que las reservas monetarias internacionales bajen con respecto a la producción en el 2016, a pesar del programa de aumento que estará vigente por dos años.

Para Lizano la “piedra en el zapato” y para Bolaños “el nubarrón”, sigue siendo el déficit fiscal, que aumentaría en el 2016 cuando ya no se podrá acudir a vender bonos en el exterior. Colaboraron los periodistas Óscar Rodríguez y Andrea Rodríguez.

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