Comisión evaluadora dice que todavía el INA no es un recurso clave en el desarrollo empresarial

Por: Patricia Leitón 15 febrero

San José.

El Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) terminó el 2016 con una cartera de crédito de ¢201.000 millones entregados a unos 30.000 proyectos.

El monto es un 34% más que el saldo con el cual se terminó en el 2015.

Del total de créditos, un 56% se canalizó a las actividades agropecuarias, un 19% a servicios y un 15% a comercios.

Los datos se divulgaron en un actividad realizada la mañana de este miércoles en el Colegio de Ciencias Económicas, en la cual también se detalló la evaluación que realizó una comisión dirigida por el investigador Miguel Gutiérrez Saxe.

Gutiérrez explicó que, si bien el Sistema logró desentrabarse, todavía se queda corto respecto a las necesidades. Citó una estimación de la Universidad de Costa Rica que señala que se cubre a un 4,7% de la población meta.

"Es mucho lo que hay que lograr", comentó Gutiérrez.

Banca para el Desarrollo es un sistema para financiar pequeños proyectos que pretende atacar la pobreza y mejorar la distribución de la riqueza.

El investigador Miguel Gutiérrez Saxe presentó un análisis en el cual concluye que el Sistema de Banca para el Desarrollo se logró desentrabar, pero advirtió que necesita llegar a más población meta.
El investigador Miguel Gutiérrez Saxe presentó un análisis en el cual concluye que el Sistema de Banca para el Desarrollo se logró desentrabar, pero advirtió que necesita llegar a más población meta.

El Sistema administra tres fondos:

1. El Fideicomiso Nacional para el Desarrollo (Finade), cuyos recursos provienen de la unión de fideicomisos que existían antes.

2. El Fondo de Financiamiento para el Desarrollo (Fofide), cuyos dineros vienen del 5% de las utilidades de los bancos públicos (Nacional, Banco de Costa Rica, Bancrédito y Popular).

3. El Fondo de Crédito para el Desarrollo (FCD), cuyo fondeo se obtiene del llamado "peaje bancario", que es el 17% de las cuentas corrientes que los bancos privados deben trasladar a la banca estatal.

Gutiérrez señaló como uno de los principales retos el papel del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), el cual debe apoyar al SBD con un 15% de su presupuesto para dar acompañamiento a las empresas.

Según Gutiérrez, el INA aún carece de la fluidez y la efectividad que debe tener y no es un recurso clave en el desarrollo empresarial.

José Antonio Li, jefe de la unidad de pymes (pequeñas y medianas empresas) del Instituto Nacional de Aprendizaje, quien asistió a la actividad, explicó que la Ley 9274, que reformó el Sistema de Banca para el Desarrollo, les permitió subcontratar personal para dar asesoría a las pequeñas empresas.

No obstante, existía duda sobre si el concepto de subcontratar era lo mismo que contratar, para lo cual se consultó a la Procuraduría General de la República, la cual, hace semana y media, contestó que es lo mismo.

Esta respuesta les permitirá iniciar la reglamentación y procedimientos para cada unos de los productos que deben brindar, los cuales debe aprobar la Contraloría General de la República. Estimó que en cuatro o cinco meses podrán iniciar las contrataciones.

Detalló que el acompañamiento que requieren las pymes implica que un asesor las acompañe por varios meses, de forma personalizada, en cualquier lugar del país y en los horarios que ella puedan, puede ser en las noches o los fines de semana.