Por: Álvaro Cedeño 1 agosto, 2016

Los logros dependen, principalmente, de nuestra acción. Opera el azar, lo que ocurre por mala o buena suerte, pero los resultados se asocian directamente con la acción desplegada. Y la acción está ligada a las competencias, esa capacidad compleja que se asienta en conocimientos, destrezas y actitudes.

Las competencias son como una huella digital. Nadie tiene una huella digital, ni un conjunto de competencias, iguales a las de otra persona. Por eso llama la atención la tendencia a compararse con otros. Los colegiales miran el tiempo que dedican a estudiar y se lamentan porque un compañero con menos dedicación obtiene mejores calificaciones. Los adultos se preguntan, cuando un compañero es ascendido, cómo lo escogieron si era uno de los del grupo, en el que todos eran iguales en conocimientos y tiempo de servicio.

Todos tenemos debilidades y fortalezas personales, pero eso no permite afirmar que todos seamos iguales.

En algunas circunstancias lo que produce el éxito es la combinación de una determinada fortaleza, con una demanda de las circunstancias. Todos los vendedores tenían iguales habilidades para vender, pero alguno muestra un especial interés en aprender sobre la tecnología de los productos. Ese es el que cuando las circunstancias llevan a introducir una línea de productos tecnológicos, será el escogido para recibir un entrenamiento y encabezar esa nueva unidad.

Los gustos son parte de las competencias. No solo leyendo sobre tecnología se desarrolla la destreza tecnológica. Previo a ese esfuerzo, está el gusto por el tema. Y el gusto parece ser algo más innato que el esfuerzo por profundizar en un tema. Algunos de nuestros gustos los conocemos, otros no porque nunca hemos estado en contacto con circunstancias que los hagan manifestarse. Esto mueve a pensar que todos, especialmente los muchachos en edad estudiantil, haríamos bien en explorar nuevas situaciones, en exponernos a variadas circunstancias, porque eso podría dar lugar a detectar algún gusto profundo del cual no estuviéramos conscientes y que podría dinamizar nuestra huella digital de competencias, producir resultados inesperados y darnos a conocer una faceta de la que no nos habíamos dado cuenta.