Por: Álvaro Cedeño 1 septiembre, 2015

Los pioneros del pensamiento estratégico en la Universidad de Harvard, incluían dentro del análisis FODA el concepto de “aptitudes distintivas” para denominar a aquellas habilidades del ente de acción sobre las cuales se asienta su éxito.

Peter Drucker, hace unos cuarenta años, planteaba que solo se construye sobre fortalezas. Que dedicarle tiempo y energía a la búsqueda de debilidades, no es tan importante como descubrir las fortalezas distintivas, sobresalientes.

José Figuerola (IESE) sostenía que la primera pregunta que debería plantearse cuando se está pensando estratégicamente, es la de qué es lo que esta entidad hace bien.

Las fortalezas de una entidad de acción, no son obra de la casualidad. El accionar va haciendo que se sedimenten unas destrezas, unas maneras de ser, unas potencialidades, que son la raigambre de las fortalezas, de manera que en el análisis deberían surgir con mucha claridad.

La así llamada “Indagación apreciativa” (David Cooperrider, Case Western Reserve University) propone hoy que de manera optimista, esperanzada, se construya el rumbo futuro de las entidades de acción, a partir de elementos positivos.

Por tanto las preguntas no han de ser cuál es el problema, qué falta, qué falla, qué anda mal.

Lo novedoso es el enfoque. En vez del enfoque patológico, centrado en la enfermedad y sus causas, utilizar el enfoque pediátrico: veamos potencialidades, expectativas; planteemos esperanzas sobre lo que puede sobrevenir de esto que existe.

Lo que es, es superior a lo que no es. Lo que es, por el hecho de serlo, es valioso. Es más exitosa una pulpería que sobrevive que un excelente y detallado plan sobre una gran empresa. La pregunta ¿qué podríamos lograr si nos lo propusiéramos? concita más a la participación y convoca más al éxito, que la pregunta ¿Por qué es que no logramos hacer lo que queremos?

Se trata de descubrir lo que opera bien; soñar con lo que se podrá obtener con ello; diseñar las acciones para que eso ocurra; sin que nos paralice el contenido lúgubre de la palabra problema sino que nos llene de entusiasmo la noción de cuán listos estamos para el reto.