Por: Álvaro Cedeño 17 noviembre, 2015

Drucker señala, como fundamentales, una serie de actividades en la empresa. Entre ellas, las actividades de conciencia. Son las que fijan normas, crean visión y exigen excelencia en todas las áreas fundamentales.

Dos referentes sobre el concepto de conciencia. Primero, el catecismo de los católicos: “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal (tema 1776)”.

Segundo, el grillo que aconseja y previene a Pinocho –el Pepito Grillo de Walt Disney–. Y que aunque Pinocho no lo quiera, le sigue señalando lo que está bien y lo que está mal.

Las empresas son entidades cuasipersonales. No son un mecanismo. Ni solamente un organismo. Tienen inteligencia y voluntad. Por tanto, realizan acciones libres y son sujeto de delito.

He escuchado, en ejercicios de rediseño estratégico, comentarios sobre el alma que la empresa ha perdido y que debe reencontrar. Trabajé hace muchos años en una institución pública donde muchos creíamos entender cuál era el alma de esa entidad y quienes eran sus mejores representantes.

Las preguntas de las actividades de conciencia andarían por aquí:

¿Utilizamos los recursos de manera socialmente constructiva? ¿Tenemos sensibilidad por nuestra huella ambiental? ¿Lo estamos haciendo bien para todas las partes interesadas ( stake holders ) y no solo para nuestros socios ( stock holders )? ¿Nos estamos mirando el ombligo? El ojo que mirara hacia dentro, dejaría de ver. Perdería su función. ¿Podríamos, en todos los aspectos, ofrecernos como ejemplo de comportamiento? ¿Nos conformamos con menos que lo excelente? ¿Hacemos que nuestros colaboradores trabajen como quien participa en una misión, o simplemente tenemos con ellos un contrato de trabajo? ¿Tenemos un compromiso con el desarrollo de las personas: colaboradores, clientes, público en general?

¿Quién está encargado de las actividades de conciencia en su empresa? ¿Cuánto tiempo se les dedica a estas actividades de conciencia?