La adaptación del cultivo se hace con híbridos y es posible en todo el territorio

Por: Marvin Barquero 2 mayo, 2016
En Lomas de Ayarco Sur, Curridabat, las plantas de Virgilio Vidor demuestran que es posible cosechar altos volúmenes de uvas por área en Costa Rica. | JORGE CASTILLO
En Lomas de Ayarco Sur, Curridabat, las plantas de Virgilio Vidor demuestran que es posible cosechar altos volúmenes de uvas por área en Costa Rica. | JORGE CASTILLO

Productores de uvas, en ensayos experimentales o en áreas de pequeños cultivos, pretenden llevar esa actividad a niveles comerciales en Costa Rica.

El primer paso fue demostrar que es factible cultivar uva en este país y, según los productores, ya eso está superado.

El segundo es consolidar explotaciones comerciales con frutas para consumir en mesa, para elaborar vino o para la fabricación de jugo.

Uno de los ensayos experimentales es propiedad de Virgilio Vidor, quien tras 44 años de investigar, tiene hoy unos 500 híbridos sembrados en Lomas de Ayarco Sur, en Curridabat.

Vidor, un italiano que llegó con sus padres a Costa Rica, se declara un enamorado de las uvas y dice que quiere demostrar la factibilidad del cultivo en territorio nacional. Inició sus ensayos en Playa Panamá, Guanacaste.

Al ser cuestionado acerca de la rentabilidad y la calidad, Vidor abrió su ensayo, mostró los racimos en las plantas y preguntó: “¿Ahora si cree que es posible cultivar uvas comercialmente en Costa Rica?”

Eso sí, Vidor es claro en que se deben hacer los cultivos con híbridos y no con las variedades europeas, pues los primeros son los que se adaptan al país.

Él ha ensayado hibridación con variedades europeas y estadounidenses o entre estas y la uva silvestre costarricense, que se encuentra en los campos.

Detalló que se deben dedicar cinco años para obtener la semilla y otros cinco años para determinar si el cultivo sirve.

Aseguró que está dispuesto a donar su investigación de 44 años, pero a un centro de estudios superiores, como las universidades estatales.

Esto porque considera que con híbridos resistentes a la humedad es posible cultivar la uva en todo Costa Rica.

Dijo que un anhelo es difundir la actividad y, por eso, vende plantas cruzadas en su ensayo y dice, enfático, que no es su negocio, pues su actividad central es la de consultor internacional.

Vino. En Grifo Alto de Puriscal, Teófilo Santillán Mora, otro enamorado de las uvas, ya tiene la marca “Vino don Teófilo” en los supermercados de ese cantón.

Santillán tiene 27 años de probar con las uvas. Él cultiva una variedad especial para vino.

Igual que Vidor, este productor abre su viñedo para que familias o investigadores lo visiten, aprecien la calidad y volúmenes de producción y luego le compren la botella de vino.

Además del viñedo, Santillán tiene jardín botánico, colección de árboles frutales y bambúes. Además, no usa productos químicos, pues quiere tener todo orgánico, explicó el productor.

Santillán reconoce que este proyecto para producir vino lo tiene como una pasión y, por tanto, no lleva números que le permitan determinar si es rentable.

Este productor es especialista en la fabricación de dientes postizos, por lo que el viñedo no es su actividad económica principal.

Otros productores tienen plantaciones en La Garita de Alajuela, y en Acosta, mientras que el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) ha hecho ensayos para capacitación.