Los investigadores del Instituto prevén un aumento del impacto de un 30% en los próximos 30 días

Por: Marvin Barquero 17 agosto, 2016
En el 2013, un 64% de las plantaciones de café sufrió ataque de roya de diferente incidencia. En Turrialba, José Francisco Molina mostró, en aquella ocasión, los daños por el hongo.
En el 2013, un 64% de las plantaciones de café sufrió ataque de roya de diferente incidencia. En Turrialba, José Francisco Molina mostró, en aquella ocasión, los daños por el hongo.

San José.

El Instituto del Café de Costa Rica y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) alertaron acerca de un incremento en la incidencia de la roya del café en varias zonas de Costa Rica, especialmente en Turrialba y Coto Brus.

La notificación se realizó luego de que el sistema de alerta temprana de la roya detectó un incremento en la presencia del hongo. Ese sistema se estableció luego del duro ataque del hongo que sufrió el sector cafetalero entre el 2012 y el 2013.

El objetivo del sistema es evitar que la incidencia llegue a los niveles de aquellos años.

En aquella ocasión, ese mal se presentó en un 64% de los cafetales de Costa Rica, según una información divulgada por el Icafé y por el MAG en febrero del 2013. Según las estadísticas, en aquel momento se vieron afectadas con diversos grados de incidencia 60.441 hectáreas. Un 26,3% (alrededor de 15.896 hectáreas) presentó daños graves, otro 48% (unas 29.012 hectáreas) afrontó un ataque moderado y un 25,6% (cerca de 15.473 hectáreas) de manera leve.

Tan condición causó una caída del 18,5% en la cosecha nacional de café del periodo 2013-2014 con respecto al año cafetalero anterior.

Ronald Peters, director ejecutivo del Icafé, y Luis Zamora, gerente del programa nacional de café del MAG, coincidieron por separado en que la situación actual no es de emergencia, pero existe un repunte del hongo en algunas regiones.

El último informe del sistema de alerta temprana de la roya establece que en la primer quincena de agosto la presencia del hongo se incrementó a un 8,5% de incidencia, desde el 4,6% de incidencia detectado en julio, en general para Costa Rica.

En algunas regionales cafetaleras, como el Valle Central Occidental (Desde Poás hasta San Ramón), la presencia del hongo es casi nula. Pero en otras zonas, como Turrialba, la incidencia pasó de 10% de las plantaciones en julio a 26% en los primeros 15 días de agosto, según las mediciones realizadas en fincas con manejo del hongo.

En el caso de Coto Brus, la presencia pasó de 14% a un 18% en apenas un mes.

El informe de la comisión para lo que va de agosto advierte que en fincas sin manejo de ese hongo se puede elevar la incidencia general del país hasta en 25 puntos porcentuales más en los próximos 30 días.

Zamora reconoció que con una incidencia arriba del 30% (que según el pronóstico es muy factible) se debe activar la alerta para iniciar de inmediato un tratamiento, pues la enfermedad está a punto de salirse de control.

Llamado. Peters dijo que un clima favorable del último año, que evitó la propagación de la roya, derivó en una reducción en los planes de control del hongo, por lo cual se incrementó la presencia. La alerta es renovar las aplicaciones de productos recomendados (fungicidas) y evitar una mayor propagación que vuelva al hongo incontrolable.

Por su parte, Zamora pidió mantener la tranquilidad, pues todavía no es una situación de emergencia. Empero, dijo, es un llamado a activar las aplicaciones de productos recomendados, pues la presencia de esporas significa que el hongo ya tiene un mes de estar en las plantas y que hay un mes de atraso en el control.

La alerta funciona como un semáforo, explicó Zamora. La luz verde indica que todo anda bien, la amarilla es un llamado y la roja pide ya un control generalizado; en este caso se produce un llamado a aumentar los controles, agregó el especialista Zamora.

El repunte de este hongo que afecta tanto las hojas (follaje) como los granos se debe a una combinación de condiciones de calor y humedad, aparte de la baja en la atención de los cafetales, explicó Zamora.

Agregó que en las zonas de maduración temprana (Coto Brus, Pérez Zeledón y Turrialba) puede afectar la preparación de la planta para la próxima cosecha (2017-2018), mientras que en las de maduración medida y tardía (se recolecta entre nviembre y febrero como el Valle Central y Los Santos) un ataque en este momento puede afectar la cosecha actual (2016-2017).

Peters y Zamora aseguraron que el costo de control no es tan caro, además de que un impacto en la cosecha resultaría con más impacto económico para el productor.